GRAN RECORTE PRESUPUESTARIO
La Policía Nacional se ha apretado el cinturón. Muchos agentes tienen que costearse sus chalecos antibala, los vehículos a duras penas pasarían la ITV y la munición, escasea.
El año pasado se compraron sólo seis chalecos antibalas para todo el cuerpo de Policía Nacional del país. La escasez de este material obliga a los agentes a poner dinero de su bolsillo y costearse sus propios chalecos, que alcanzan un precio de 600 euros.
Piden nuevos cascos, guantes anti-cortes, cinturones o botas. Utilizan vehículos con más de 20 años de uso. El recorte en los presupuestos afecta también a la munición, a menos balas, menos ejercicios de formación. Además, los agentes deben guardar las armas en casa.
Encontrar una vivienda asequible en el centro de las grandes ciudades españolas se ha convertido en una misión prácticamente imposible. Ante los precios disparados en distritos céntricos de Madrid o Barcelona, miles de familias, jóvenes e inmigrantes han trasladado su búsqueda hacia la periferia, históricamente más barata.