CENTENARIO

100 años del nacimiento de Isabel II: su amor con Felipe, las crisis de su reinado y el color como uniforme

Hoy, la reina Isabel II hubiera soplado 100 velas. En su centenario, recordamos la trayectoria de la monarca que nació sin destino de reina y terminó convirtiéndose en el icono más eterno de la corona británica.

Con su sonrisa pícara y uno de sus vestidos de colores a juego con el sombrero, hoy, la reina Isabel II de Inglaterra hubiera soplado 100 velas sobre su pastel de cumpleaños. La madre de Carlos III, fallecida el 8 de septiembre de 2022 a los 96 años, nació un 21 de abril de 1926 en Mayfair, Londres, con pocas posibilidades de reinar. Sin embargo, un amor prohibido de su tío la llevó a ocupar el trono y a convertirse en la monarca más longeva del Reino Unido y la más popular del mundo, incluso después de su muerte.

Con motivo del centenario de su nacimiento, recordamos todo lo que convirtió a Isabel en un icono y en el pilar más fuerte de una monarquía que no hizo más que tambalearse a lo largo de su reinado.

Isabel II de Inglaterra | Gtres

Su infancia ajena al trono

Cuando nació, Isabel era la tercera en la línea de sucesión. La posibilidad de reinar era remota, pues el destino pertenecía a su tío Eduardo, hermano mayor de su padre. Sin embargo, tras la muerte de Jorge V en 1936, el reinado de Eduardo VIII duró apenas 326 días: abdicó para casarse con su amada, la divorciada Wallis Simpson.

Esta decisión pasional cambió el rumbo de la historia. Su padre se convirtió en el rey Jorge VI e Isabel, como primogénita, pasó al primer puesto de la lista. Comenzó entonces una preparación intensiva que culminaría a sus 25 años, tras el fallecimiento de su progenitor. Su coronación en 1953 hizo historia al ser la primera en ser televisada globalmente.

Isabel II de Inglaterra en su coronación | Gtres

Su matrimonio con Felipe de Edimburgo

Antes de ceñirse la corona, Isabel se casó con el príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca, de quien se había enamorado con solo 13 años. Felipe tuvo que renunciar a sus títulos para ser el marido de la heredera, convirtiéndose en duque de Edimburgo.

No fue su único sacrificio: aceptó vivir a la sombra de la reina, renunció a dar su apellido a sus cuatro hijos (Carlos, Ana, Andrés y Eduardo) y mantuvo el título de príncipe consorte. Pese a las crisis y polémicas, Isabel siempre lo definió como su "sostén y fuerza", protagonizando el matrimonio más longevo de la monarquía británica con más de 73 años de unión.

Isabel II de Inglaterra y Felipe de Edimburgo | Gtres

Pionera en las Fuerzas Armadas

Isabel II fue la primera mujer de la familia real en unirse a las Fuerzas Armadas con una labor activa. En 1943 entró en el Servicio Territorial Auxiliar en Windsor. Durante cinco meses se formó en mecánica de vehículos pesados y lectura de mapas, participando activamente en el esfuerzo bélico de la Segunda Guerra Mundial y demostrando desde joven su sentido del deber.

Isabel II de Inglaterra recibiendo formación militar | Gtres

Un reinado de contrastes

Durante sus 70 años en el trono, Isabel II capeó tormentas que habrían hundido a cualquier otro monarca: desde la desintegración del Imperio hacia la Commonwealth hasta la trágica muerte de Lady Di o el convulso proceso del Brexit. Aunque la popularidad de la institución fluctuó, su figura personal nunca dejó de crecer, ganándose el respeto incluso de los más escépticos.

Isabel II de Inglaterra | Gtres

Lo que nos enamoró de Isabel II

Más allá de su papel institucional, fueron los detalles personales y su inconfundible carisma lo que la convirtió en un icono admirado en todo el planeta. Uno de sus sellos de identidad más potentes fue el uso estratégico del color en su armario, ya que Isabel II hizo del "arcoíris" su uniforme de trabajo por una razón muy práctica: "Debo ser vista para ser creída". Sus trajes en tonos fucsia, verde neón o amarillo limón no eran una simple elección estética, sino una forma de asegurar que cualquier ciudadano pudiera distinguirla entre la multitud.

Reina Isabel II | GTRES

Su cercanía también se construyó a base de su sentido del humor que sacaba a relucir en los momentos más inesperados, como en sus ataques de risa en actos públicos al lado de Felipe de Edimburgo.

Isabel II de Inglaterra y Felipe de Edimburgo en un ataque de risa | Gtres

Esta mezcla de reina inalcanzable y mujer de costumbres sencillas —apasionada de sus perros Corgis, de los caballos y del campo— fue lo que terminó por conquistar incluso a los detractores de la corona.

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