CUIDA TU MIRADA
Con solo 0,5 milímetros de grosor y 15.000 parpadeos diarios, la zona de la ojera exige activos específicos y un ritual de aplicación muy preciso.
El contorno de ojos es uno de los pasos más populares de la rutina de cuidado facial, pero también el que despierta más interrogantes. Ante un abanico infinito de promesas cosméticas, es habitual perderse: ¿realmente funciona?, ¿sirve la misma fórmula para todo el mundo?
Para comprender su importancia, primero hay que entender su naturaleza. Tal y como explica Mar Santamaria, responsable de Atención Farmacéutica de PromoFarma by DocMorris, la piel que rodea nuestra mirada posee características únicas que la diferencian por completo del resto de la cara. "Es una zona especialmente fina y delicada, con apenas 0,5 mm de grosor, menos glándulas sebáceas y una menor densidad de fibras de colágeno. Además, parpadeamos unas 15.000 veces al día, lo que convierte al contorno de ojos en una de las zonas con mayor actividad y gesticulación del rostro", señala la experta. Dada su fragilidad, factores como el estrés, la falta de sueño o el sol se reflejan aquí antes que en ningún otro sitio.
Desde la citada plataforma insisten en que no existen los milagros, sino la elección correcta de la formulación. "Más que buscar un producto milagro, es importante identificar primero qué queremos tratar exactamente", apunta Santamaria. Cada alteración de la mirada tiene un origen distinto y responde mejor a determinados componentes:
Identificar el bote adecuado es solo la mitad del trabajo; la forma en la que lo extiendes sobre la piel determina por completo su éxito. En este sentido, Mar Santamaria advierte que el fallo más repetido en los cuartos de baño es emplear una cantidad excesiva de producto o extenderlo demasiado próximo a las pestañas, "favoreciendo que migre hacia el ojo y provoque irritación".
El manual de uso ideal dicta que debe aplicarse mañana y noche, justo tras realizar la limpieza y de forma previa a la crema hidratante general. La dosis justa equivale al tamaño de un grano de arroz para repartir entre ambos ojos.
Para aplicarlo, se debe distribuir con extrema suavidad mediante sutiles toques con el dedo anular sobre el hueso periocular, evitando siempre friccionar o arrastrar el tejido. Por último, la experta recuerda la importancia de revisar las instrucciones de cada fabricante, ya que no todas las composiciones están diseñadas para el párpado superior, especialmente cuando contienen activos potentes que podrían alterar las pieles más reactivas. "No existe un único contorno de ojos que sirva para todo", concluye Santamaria.