LA OTRA CARA DE LAS VACACIONES

¿Por qué las parejas discuten más en verano? La razón por la que septiembre es el mes de los divorcios

En verano, muchas relaciones se enfrentan a un examen inesperado al ver como salen a la luz problemas que el resto del año pasan desapercibidos. Entender qué hay detrás marca la diferencia; por eso, te contamos por qué ocurre y cómo evitar que una discusión de agosto se convierta en una ruptura de septiembre.

Las vacaciones prometen descanso y romanticismo, pero para muchas parejas son la prueba de fuego definitiva: según datos del Consejo General del Poder Judicial, en septiembre las demandas de divorcio aumentan en torno a un 20% respecto al resto del año.

Puede parecer contradictorio, ya que si el verano es la época de relax por excelencia, ¿por qué es también la antesala de tantas rupturas? La respuesta está en tres factores que se repiten cada año.

Convivencia 24 horas, 7 días a la semana

Durante el resto del año, la rutina actúa como amortiguador: el trabajo, los horarios y las obligaciones dejan poco espacio para el roce. En vacaciones, en cambio, la pareja pasa junta todo el día. Los conflictos que estaban tapados salen a la superficie y ya no hay dónde esconderse.

Expectativas demasiado altas

Llevamos meses idealizando las vacaciones perfectas. Cuando la realidad no está a la altura (porque el hotel decepciona, los niños se aburren o el presupuesto no llega), la frustración necesita un culpable y el que está más cerca suele ser la pareja.

Hombre quitándose el anillo de casado | Magnific

La última oportunidad

Muchas parejas que ya atravesaban una crisis se dan un margen: "A ver si el verano nos arregla". Si la convivencia intensiva confirma que algo no funciona, la decisión llega en septiembre, coincidiendo además con el inicio del curso escolar, el momento que muchas familias con hijos eligen para iniciar los trámites.

Conclusión: discutir no es el problema

Que haya más discusiones en verano no significa que la relación esté condenada. El conflicto es parte de cualquier pareja sana; la clave está en cómo se discute. Si las discusiones sirven para entenderse mejor, son una oportunidad. Si solo sirven para hacerse daño, quizá sea el momento de pedir ayuda profesional antes de que septiembre decida por vosotros.