SEGÚN UNA EXPERTA
Aprovechando la semana de San Valentín, en este artículo te cuento qué comportamientos o red flags debes conocer y evitar en una relación para que sea relamente sana.
No todas las relaciones conflictivas empiezan mal. A veces, las señales de alarma aparecen de forma sutil y se normalizan en nombre del amor, la paciencia o la esperanza de que la otra persona cambie. En Psicología hablamos de red flags para referirnos a comportamientos que, mantenidos en el tiempo, pueden dañar seriamente el bienestar emocional dentro de una relación de pareja. Estas son cinco de las más frecuentes.
Una de las señales más preocupantes es cuando empiezas a cuestionar tu percepción, tus emociones o tus decisiones por cómo reacciona tu pareja. A continuación, se comparten algunos ejemplos:
Si planteas que algo te ha dolido y la conversación acaba girando en torno a lo mal que se siente tu pareja por haberlo dicho. Sales pidiendo perdón… sin haber sido escuchada. La principal consecuencia es que, con el tiempo, esto erosiona la autoestima y genera inseguridad emocional.
2. Control disfrazado de preocupación
El control no siempre es evidente. A menudo se presenta como interés o cuidado. Por ejemplo:
La clave está en si limita tu libertad o te hace sentir vigilada.
En una relación sana, ambas personas se hacen cargo de sus actos. Una red flag clara es cuando uno nunca asume errores. Algunos ejemplos son los siguientes:
Después de una discusión hiriente, puede actuar como si nada hubiera pasado, esperando que tú "lo superes". Pero, sin responsabilidad, no hay posibilidad real de cambio.
Las relaciones intensas no siempre son relaciones sanas. La alternancia entre momentos muy buenos y otros muy malos puede generar dependencia emocional. Algunos ejemplos:
Tras una pelea fuerte, llega un periodo de cariño extremo que te hace dudar de si "no era para tanto". Este ciclo engancha emocionalmente y dificulta poner límites.
Una de las señales más claras aparece cuando miras tu vida y ya no te reconoces.
Antes te sentías más libre, más segura o más conectada con tu entorno… y ahora no sabes muy bien en qué momento eso cambió. El amor no debería implicar perderte.
Detectar red flags no significa demonizar a la otra persona, sino escucharte a ti. El malestar sostenido, la confusión emocional o la pérdida de autoestima nunca son "el precio del amor".
A veces, pedir ayuda profesional no es un signo de debilidad, sino de autocuidado.