SUPLEMENTOS NATURALES

Ashwagandha: qué es, qué beneficios aporta y quién puede tomarla

Uno de los suplementos naturales que ha ido ganando popularidad últimamente es la ashwagandha. ¿Para qué sirve? ¿Son ciertos los beneficios que se le atribuyen?

Ashwagandha Pixabay

El estrés, el insomnio y la búsqueda de un mayor equilibrio son las consecuencias de un ritmo de vida acelerado, la hiperconectividad y las exigencias del día a día. Dormir mejor, reducir el estrés y mantener la energía son objetivos para mejorar nuestro bienestar que han impulsado un cambio en los hábitos de consumo y en la forma de entender el cuidado personal. Por eso, cada vez más personas buscan un estilo de vida más saludable y pausado para sentirse mejor a través del deporte, el ejercicio físico y la alimentación.

Además, hay quien complementa todo ello con suplementos, una opción que ha ido ganando adeptos a lo largo de los últimos años, buscando un apoyo adicional en determinadas circunstancias. Ingredientes hasta hace poco desconocidos para todos nosotros se han hecho un hueco y han captado el interés de muchas personas. Un ejemplo es la ashwagandga.

¿Qué es la ashwagandha?

La ashwagandha es una planta originaria de India, aunque se puede encontrar también en países de Oriente Medio y algunas zonas de África. Se lleva utilizando desde hace siglos en la medicina ayurvédica, un sistema tradicional indio que se basa en el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el entorno, dando la misma importancia a la prevención y al tratamiento de las enfermedades.

Ashwagandha en cápsula | Pixabay

¿Qué beneficios proporciona la ashwagandha?

Los estudios científicos sugieren que esta planta podría ser útil para gestionar el estrés y mejorar la calidad del sueño.

  • Estrés

Las investigaciones publicadas apuntan a que ayudaría a calmar la mente actuando en el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (el encargado de regular la respuesta frente al estrés) y reduciría los niveles de cortisol.

  • Insomnio

Hay evidencias que indican que la ashwagandha ayuda a conciliar el sueño más rápido, mejorar su calidad y aumentar su duración, especialmente en personas que sufren de insomnio. No actúa como un somnífero y, por eso, estos efectos no serían inmediatos y aparecerían días después de tomarla con regularidad.

Hay quien la toma también contra la ansiedad, aunque sus efectos no están completamente demostrados. Igual pasa con usarla para la mejora del rendimiento deportivo y la memoria, para tratar patologías como la diabetes y el asma o para aliviar los síntomas de la menopausia.

¿Cómo se toma y quién debería evitarla?

En los comercios se puede encontrar en forma de cápsulas, en polvo o raíz seca para preparar tés o infusiones. A la hora de tomarla, es importante consultar a profesionales y exponerles tu caso para tener la dosis exacta y personalizada. Se debe tener en cuenta que, si la dosis no es la adecuada, algunos posibles efectos secundarios pueden ser molestias digestivas y somnolencia.

Asimismo, no está recomendada para embarazadas, mujeres en periodo de lactancia, personas con problemas de tiroides o enfermedades autoinmunes y pacientes que toman determinados medicamentos.

Lejos de soluciones milagrosas, el bienestar es la suma de una alimentación equilibrada, actividad física, descanso y hábitos de vida saludables. Por eso, siempre es recomendable acudir a expertos ante cualquier duda que pueda surgir. Ellos mejor que nadie sabrán qué es lo mejor para cada persona.