DÍA DE LA SALUD MENTAL
Los principales problemas de salud mental en España: mujeres y jóvenes los más afectados
Aunque en los últimos años hemos ganado conciencia, normalizado la terapia y roto importantes tabúes, los diagnósticos y problemas de salud mental no dejan de crecer en nuestra sociedad, afectando especialmente a mujeres y jóvenes.
En los últimos años hemos tomado mucha más conciencia de la importancia de la salud mental. Hablar de ir a terapia se ha normalizado y la empatía social ha aumentado. Sin embargo, las estadísticas reflejan otra realidad muy distinta: que los problemas de salud mental y sus consecuencias no dejan de aumentar en la población.
Diagnósticos de salud mental que más crecen en la actualidad
Según la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (BDCAP), el problema más frecuentemente registrado en las historias clínicas en España es el trastorno de ansiedad, que afecta al 6,7% de la población con tarjeta sanitaria.
Le sigue el trastorno depresivo, presente en el 4,1% de la población, con una incidencia que aumenta a medida que cumplimos años. Además, las alteraciones del sueño se consolidan como el síntoma más extendido.
A estos registros se suman los datos de la última Encuesta de Salud de España (ESdE), que dejan una cifra alarmante: uno de cada tres adultos presenta actualmente síntomas compatibles con la depresión.
La mujer, mucho más afectada
Todos los informes coinciden en que los problemas de salud mental golpean con más fuerza a las mujeres. Los síntomas de depresión afectan a un 35,1% de las mujeres frente al 24,4% de los hombres, y los diagnósticos de ansiedad o depresión duplican con frecuencia los datos masculinos.
Esta brecha también se refleja a la hora de medicarse. El consumo de ansiolíticos o antidepresivos es muy superior entre las mujeres, que además superan con creces a los hombres en el uso de tranquilizantes y pastillas para dormir.
Los jóvenes, afectados por el desempleo y la crisis de la vivienda
Nuestra salud mental está directamente vinculada a nuestras condiciones de vida. Estar en paro, por ejemplo, triplica el riesgo de sufrir depresión y dispara los cuadros de ansiedad.
A esta incertidumbre económica se añade la difícil situación de los jóvenes: sin poder independizarse hasta casi los 30 años por la crisis del alquiler y la vivienda, su bienestar emocional se ve claramente comprometido.
Una realidad que respaldan los datos compartidos por la Confederación SALUD MENTAL España: más del 40% de los jóvenes de entre 24 y 35 años afectados por el problema de la vivienda considera que su salud mental es mala o regular. De hecho, los problemas emocionales se duplican entre quienes destinan más de la mitad de su sueldo a pagar un techo, en comparación con quienes dedican menos del 30%.
Si a esto le sumamos que uno de cada cuatro jóvenes afirma haber sufrido situaciones de violencia o acoso laboral en sus primeros empleos, el cóctel de precariedad e inestabilidad está servido.
Pocas personas piden ayuda
Aunque hablar de ir a terapia está a la orden del día, acudir a la consulta de un profesional sigue estando al alcance de muy pocos. A pesar de los altos niveles de ansiedad y depresión, solo el 4,7% de la población (un 5,4% de las mujeres y un 4% de los hombres) afirma haber acudido al psicólogo o al psiquiatra en el último año.
Queda claro que, aunque hemos avanzado mucho como sociedad, aún queda un largo camino por recorrer en materia de la salud mental.