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Día mundial de las patatas fritas: 3 trucos sencillos para conseguir un resultado perfecto en casa
Conseguir unas patatas fritas crujientes por fuera y tiernas por dentro tiene sus trucos. Desde elegir la variedad adecuada hasta controlar el corte, el secado y la temperatura del aceite, estos consejos te ayudarán a conseguir un resultado perfecto.
Hoy, día 20 de agosto, es el Día Mundial de las Patatas Fritas, una fecha celebrada internacionalmente y dedicada a uno de los acompañamientos y aperitivos más populares del mundo.
Gustan a todo el mundo, quedan bien con todo, se pueden vestir con salsas o bien mantener la sencillez con un poco de sal, y hay mil maneras de prepararlas. Seguro que cada casa tiene su método: con piel o sin piel, a gajos o en bastones…
Lo que está claro es que cualquiera que quiera comer unas patatas fritas quiere que estén ricas y bien cocinadas. Es por eso que hoy, con motivo del Día Mundial de las Patatas Fritas, os compartimos, desde Novamás, 3 trucos para que las patatas fritas te queden perfectas.
Elección de la patata y corte
El primer truco está en la elección de las patatas. Es mucho mejor utilizar unas patatas especiales para freír, puesto que las más comunes, que son las de guisar, contienen demasiada agua y poco almidón.
Además, también se recomienda, a la hora de cortarlas, que sean bastones de un centímetro de grosor para que no se rompan y que tengan todos un tamaño similar, para que, en el momento de cocinarlas, se hagan al mismo ritmo.
Limpieza y secado
El segundo truco está en el preparado previo al cocinado. Se recomienda dejar las patatas ya cortadas en un bol con agua fría y, de forma opcional, añadir un poco de vinagre durante 10 o 15 minutos. De esta manera, se logra eliminar el exceso de almidón superficial.
Una vez haya pasado el tiempo de espera, se deben secar muy bien las patatas con papel absorbente o con un paño limpio, ya que, si se ponen húmedas en el aceite, este se enfriará y las patatas se ablandarán.
Doble fritura
El tercer truco para que queden perfectas tiene que ver con el crujiente, y es que es imprescindible hacer una doble fritura.
La primera es para que la patata se cocine internamente. Por lo tanto, fríelas en abundante aceite a temperatura media-baja durante unos 5 a 7 minutos. El resultado deben ser unas patatas blandas y cocinadas por dentro, pero sin estar apenas doradas por fuera.
Antes de la segunda fritura, es crucial que las patatas reposen un poco. Así que escúrrelas y déjalas a temperatura ambiente durante 10 o 15 minutos.
Una vez transcurrido el tiempo, es el momento de realizar la segunda fritura, la responsable del crujiente. Aumenta la temperatura del aceite a fuego fuerte y vuelve a introducir las patatas durante 2 a 4 minutos, prestando mucha atención para lograr el dorado tan deseado.
Cuando tengan el color perfecto, retíralas del fuego y déjalas escurrir bien sobre papel absorbente. Con este último truco, solo hará falta añadir un poco de sal fina mientras aún están calientes para disfrutar de unas patatas fritas perfectas.