TRUCOS DE COCINA
El truco de la cebolla para no llorar que sí funciona: dos paso que sí tienen explicación científica
Cortar cebolla sin llorar es posible y la clave está en dos sencillos trucos.
Seguro que alguna vez has probado todo tipo de inventos para cortar cebolla sin llorar. Desde masticar chicle hasta colocarte un trozo de pan en la boca o recurrir a unas gafas de buceo. Sin embargo, muchos de estos trucos que circulan por internet tienen más de mito que de solución real.
La explicación está en lo que ocurre cuando cortamos una cebolla. Al romper sus células, se liberan compuestos que contienen azufre. Estos llegan hasta nuestros ojos y, al entrar en contacto con la humedad de la superficie ocular, generan sustancias irritantes que provocan el lagrimeo.
Entonces, ¿cómo podemos evitarlo? Hay dos trucos especialmente sencillos. El primero consiste en enfriar la cebolla antes de cortarla. Meterla en el congelador durante unos 15 minutos puede ralentizar las reacciones químicas que se producen al cortarla y hacer que los compuestos irritantes se liberen más lentamente.
El segundo, y quizá más importante, es utilizar un cuchillo bien afilado. Un cuchillo sin filo aplasta y rompe más las células de la cebolla, favoreciendo la liberación de estos compuestos. En cambio, un cuchillo afilado realiza cortes más limpios y reduce la cantidad de sustancias que llegan hasta nuestros ojos.
Así que, antes de preparar la próxima receta, recuerda: cebolla fría y cuchillo afilado. Dos sencillos pasos que pueden poner fin al drama de cortar cebolla.