TRASTORNO AFECTIVO ESTACIONAL

¿Estás más cansada desde que ha llegado el otoño? Estas pueden ser las señales del trastorno afectivo estacional

Con la llegada del otoño, la reducción de las horas de luz puede influir en el estado de ánimo de algunas personas. Cuando la tristeza, el cansancio o los cambios en las rutinas se intensifican, podrían ser señales de este trastorno.

Mujer triste Magnific

Con la llegada del otoño y el progresivo descenso de las horas de luz, algunas personas empiezan a notar cambios en su estado de ánimo, su energía o incluso en sus rutinas. Tener menos ganas de salir, sentirse más cansado o preferir quedarse en casa durante los meses fríos puede ser algo habitual. Sin embargo, cuando estos cambios son intensos y afectan al día a día, podrían estar relacionados con el trastorno afectivo estacional (TAE).

Se trata de un tipo de depresión que aparece en una determinada época del año, principalmente durante el otoño y el invierno, y cuyos síntomas suelen mejorar con la llegada de la primavera. Aunque es menos frecuente, también existe una variante vinculada a los meses de verano.

Mujer triste | Magnific

Una depresión vinculada al cambio de estación

El trastorno afectivo estacional comparte muchos de sus síntomas con otros tipos de depresión. Su aparición está relacionada con diferentes factores y, en el caso del TAE de invierno, uno de los elementos que se estudian es la menor exposición a la luz natural.

Por este motivo, es más habitual en personas que viven en lugares donde las horas de luz se reducen considerablemente durante los meses de invierno. El TAE puede aparecer durante la adolescencia o la edad adulta y, al igual que ocurre con otros trastornos depresivos, es más frecuente en mujeres que en hombres.

Mujer triste | Magnific

Los síntomas no suelen aparecer de forma repentina. Lo habitual es que comiencen a finales del otoño y se intensifiquen progresivamente durante los meses de invierno.

Tristeza, cansancio y cambios en la alimentación

Entre las señales más habituales se encuentran la tristeza, la irritabilidad, la sensación de desesperanza y la pérdida de interés por actividades que antes resultaban agradables. También pueden aparecer dificultades para concentrarse, aislamiento social y problemas para afrontar las tareas cotidianas.

En el TAE pueden darse, además, algunos cambios relacionados con el sueño y la alimentación. Es frecuente dormir durante más horas, sentirse especialmente cansado y experimentar un aumento del apetito, especialmente por determinados alimentos, que puede acabar provocando un incremento de peso.

Mujer cansada | Magnific

Reconocer estas señales es importante, sobre todo cuando empiezan a interferir en la vida personal, social o laboral. El diagnóstico no se realiza mediante una prueba específica. Un profesional sanitario valorará los síntomas, su duración y los antecedentes de la persona y, si es necesario, realizará otras pruebas para descartar problemas que puedan provocar síntomas similares.

La fototerapia, una de las opciones de tratamiento

El tratamiento del trastorno afectivo estacional depende de cada caso y puede incluir psicoterapia y medicamentos antidepresivos, siempre bajo la supervisión de un profesional sanitario. Otra de las opciones utilizadas es la fototerapia, una técnica que consiste en exponerse durante un tiempo determinado a una lámpara especial que proporciona una luz intensa similar a la natural.

En algunos casos, la fototerapia puede comenzar antes de que aparezcan los síntomas y suele realizarse por la mañana siguiendo las indicaciones de un profesional. No obstante, no es adecuada para todo el mundo. Por ello, es importante consultar antes de utilizarla, especialmente si se toman determinados medicamentos o existen problemas relacionados con la vista.

Mujer triste | Magnific

Más allá del tratamiento, mantener unos hábitos saludables también puede contribuir a afrontar mejor los meses de menor luz. Dormir lo suficiente, practicar ejercicio con regularidad, mantener una alimentación equilibrada y conservar el contacto con familiares y amigos son algunas de las recomendaciones habituales.

Sentirse algo más cansado o menos activo con la llegada del frío no significa necesariamente tener un trastorno afectivo estacional. La clave está en observar la intensidad y la duración de los cambios y, sobre todo, en si empiezan a afectar de forma significativa a la vida cotidiana. Si el estado de ánimo empeora considerablemente o aparecen pensamientos relacionados con el suicidio, es fundamental buscar ayuda profesional de inmediato.