CUIDADO FACIAL
¿Cometes estos fallos al lavarte la cara? Las expertas avisan de sus consecuencias
Usar agua a temperatura extrema, no lavarse las manos o frotar con la toalla son fallos habituales en la rutina diaria. Las expertas en dermocosmética revelan las claves para lavarte la cara correctamente.
A priori, lavarse la cara parece el gesto más sencillo y cotidiano del mundo. Sin embargo, en el universo del skincare, la teoría y la práctica no siempre van de la mano. "Todavía hay quien comete errores cuando se lava el rostro", advierte Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica. Una mala técnica en este paso inicial puede echar por tierra el resto de tus cuidados: "Lavarse la cara inadecuadamente puede ser el primer paso hacia una piel apagada, más envejecida, deshidratada o incluso con brotes", apostilla Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.
Para lograr una tez luminosa y sana, "no basta con un poco de agua y jabón; lavarse bien la cara es mucho más y hay varios aspectos a tener en cuenta", tal y como recalca Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode. Estos son los fallos más repetidos que debes erradicar de tu rutina.
No emulsionar el limpiador previamente
Aplicar el producto directamente sobre el rostro es un fallo muy habitual. La espuma debe generarse siempre de manera previa en las palmas. "El limpiador en gel debe transformarse en espuma en tus manos antes de aplicarlo en el rostro. Así nos aseguramos de que la distribución sea uniforme, reducimos la fricción y evitamos los daños en la piel", aconseja la cosmetóloga Raquel González.
Lavar la cara con agua demasiado fría o caliente
Ni helada ni hirviendo: la temperatura del agua es determinante para no alterar la barrera cutánea. "El agua fría puede hacer que determinada suciedad se adhiera más a la piel en lugar de eliminarla completamente, volviendo más densas las impurezas", advierte González. Además, en pieles con tendencia acnéica puede generar un efecto rebote. "Si tienes acné, es posible que, en un primer momento, con el contacto del agua fresca, sientas alivio; sin embargo, ese frescor se transforma en un aumento de la producción de sebo una vez que la piel vuelve a su temperatura normal", explica Estefanía Nieto, directora dermocosmética en Medik8.
Por su parte, el agua muy caliente puede irritar y enrojecer el rostro. Por ello, "para limpiar la piel en profundidad y que, a la vez, se mantengan equilibrados los niveles de nuestra barrera cutánea, lo ideal es hacerlo a unos 30 °C", señala Mireia Fernández.
Irte a la cama sin desmaquillar
Sin duda, el gran pecado capital del cuidado facial. "Dormir con el maquillaje o con restos de protector solar es uno de los hábitos que más envejece la piel porque puede llevar a inflamación crónica y cascadas de pérdida de colágeno, así como a brotes de acné", sostiene rotunda Patricia Garín, directora dermocosmética de Boutijour.
Durante la noche, el tejido cutáneo se regenera y las impurezas impiden su correcta oxigenación. "Aunque estés agotada, limpiar siempre el rostro y cuello antes de dormir es innegociable", agrega Estefanía Nieto. Además, si usas fotoprotector o vives en entornos urbanos, lo ideal es apostar por la doble limpieza: primero un limpiador de base oleosa para arrastrar el maquillaje y el filtro solar, y después uno de base acuosa para retirar cualquier residuo.
No lavarte las manos antes de empezar
De nada sirve usar el mejor limpiador del mercado si tus manos están llenas de gérmenes. "Lávate las manos y usa un cepillo para las uñas", sugiere Nieto. Omitir este paso previo puede hacer que "las bacterias y la suciedad acumulada se transfieran al rostro y provoquen brotes o irritaciones".
Frotar la piel al secarla
El método de secado importa tanto como el propio lavado. En palabras de Mireia Fernández, "secar la cara con toalla y con fuerza puede parecer inofensivo, pero no lo es. Esa fricción rompe la barrera cutánea, irrita y puede provocar rojeces. Lo ideal es usar una toalla limpia y dar suaves toques hasta que la piel quede ligeramente húmeda".
Esperar demasiado antes de aplicar tus cosméticos
Existe una regla de oro en la cosmética coreana: no dejar pasar el tiempo tras el aclarado. "Se lavan y, a continuación, antes de que pasen 10 segundos, ya aplican la esencia o, en su defecto, el tónico", cuenta Irene Serrano. La razón científica es muy clara: "Esos 10 segundos que pasan después de lavar la cara son oro; después, la piel comienza a deshidratarse", añade Raquel González. Aplicar los tratamientos de inmediato mejora la absorción, ya que "a mayor hidratación, mayor eficacia cosmética".
Olvidarte de la línea del cabello y del cuello
Por último, la limpieza no debe detenerse en la barbilla ni en la frente. "En la línea del cabello se acumulan restos de maquillaje y grasa, y el cuello sufre los mismos efectos del paso del tiempo que el rostro. La próxima vez que te laves la cara, extiende el limpiador hasta el escote", concluye Estefanía Nieto.