CUTIS RELUCIENTE
Cómo recuperar tu piel al volver de vacaciones: las claves de los expertos
Después de semanas de sol, calor y cambios de rutina, la piel puede volver de vacaciones más seca, sensible y apagada. Recuperar la hidratación, introducir los activos poco a poco y no bajar la guardia con la fotoprotección son algunas de las claves para empezar septiembre con una piel cuidada.
Septiembre es ese momento del año en el que volvemos poco a poco a los horarios, recuperamos las rutinas y nos proponemos nuevos objetivos. Y aunque solemos pensar en organizar la agenda, retomar el gimnasio o recuperar una alimentación más saludable, hay una parte de nuestro cuerpo que necesita de forma imperiosa volver al equilibrio: la piel.
Después del verano, es habitual que la notemos diferente. Puede estar más seca, áspera, tirante o apagada y es posible que hayan aparecido nuevas manchas o que algunas que ya teníamos sean ahora más visibles. La exposición al sol, el calor, el cloro, el agua del mar y los cambios de hábitos pueden pasar factura.
La Dra. Cristina Corredera, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica de IMR, explica que la radiación ultravioleta provoca estrés oxidativo, inflamación y daños en el ADN de las células, además de contribuir al deterioro progresivo de las estructuras que mantienen la calidad de la piel.
Hidratación y limpieza: el punto de partida
Si después de las vacaciones notas la piel más seca o sensible, lo mejor es empezar por lo básico. Una limpieza suave y una buena hidratación pueden ayudar a recuperar la sensación de confort y mejorar la sequedad.
La deshidratación puede mejorar al recuperar los cuidados habituales, pero el daño acumulado no desaparece simplemente hidratando la piel y debemos buscar otras opciones de tratamiento para conseguir resultados óptimos para nuestra piel.
Vitamina C y retinoides: mejor poco a poco
Una vez que la piel ha recuperado su confort, pueden incorporarse otros activos en función de sus necesidades. La vitamina C es uno de los antioxidantes que pueden formar parte de una rutina de cuidado, mientras que los retinoides cuentan con evidencia en el abordaje del fotoenvejecimiento.
La Dra. Corredera recomienda introducir estos productos progresivamente, ya que no todos son adecuados para todas las pieles. Si nunca los has utilizado o tienes una piel especialmente sensible, lo más recomendable es consultar con un profesional para que te ayude a elegir la opción más adecuada para tu tipo de piel.
La crema solar no se guarda con el bañador
Que termine el verano no significa que podamos olvidarnos de la protección solar. La fotoprotección sigue siendo una parte fundamental del cuidado de la piel durante todo el año, especialmente cuando existe exposición solar.
Además, la exposición acumulada no solo está relacionada con el envejecimiento cutáneo. Una exposición solar intensa y repetida aumenta el riesgo de lesiones precancerosas y cáncer de piel. Por eso, protegernos y prestar atención a cualquier cambio en nuestra piel son hábitos que conviene mantener también después de las vacaciones.
El error de querer recuperar la piel de golpe
Al querer restaurar nuestra piel después del verano, podemos caer en el error de precipitarnos y abusar de cosméticos. Combinar exfoliantes, ácidos, retinoides y otros activos sin una estrategia puede tener consecuencias no deseadas, como aumentar la sensibilidad de nuestra piel y aumentar que se irrite con mayor facilidad.
Además, una exfoliación excesiva para intentar eliminar manchas o recuperar luminosidad puede provocar inflamación y empeorar determinados problemas de pigmentación.
La vuelta a la rutina debe ser progresiva. La piel solo necesita constancia y cuidados adaptados a sus necesidades, no acumular productos sin sentido.
¿Cuándo merece la pena recurrir a un tratamiento?
No podemos solucionar en unos días todo lo que ha ocurrido durante los meses de verano, pero sí identificar si una lesión nueva o alguna que ya teníamos ha cambiado de aspecto, tamaño o color, porque conviene consultarlo con un profesional sanitario lo antes posible.
Existen tratamientos dermatológicos que pueden ayudar a mejorar determinados problemas de textura, luminosidad, pigmentación o fotoenvejecimiento. Pero no existe un tratamiento universal para «reparar» la piel después del verano.
Según explica la Dra. Corredera, las opciones pueden incluir peelings químicos, determinados láseres o tecnologías basadas en luz, microneedling y otros procedimientos dermatológicos o de medicina estética. La elección dependerá de las características y necesidades de cada persona.
La clave está en entender que los cuidados en casa y los tratamientos realizados en consulta no compiten entre sí. Una rutina adecuada ayuda a mantener la piel saludable a largo plazo, mientras que los procedimientos médicos permiten abordar de forma más específica determinados problemas cuando es necesario.