Guerra tecnológica

Trump llega a China rodeado de magnates tecnológicos en plena guerra por liderar la inteligencia artificial

Estados Unidos y China aceleran su pulso tecnológico por el control de la inteligencia artificial, los chips y los robots humanoides.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China hace tiempo que dejó de centrarse solo en los aranceles. Ahora, el gran campo de batalla está en la inteligencia artificial, los microchips y el dominio tecnológico. En ese escenario desembarca Donald Trump en Pekín, acompañado por empresarios y figuras vinculadas al sector tecnológico, en una visita cargada de simbolismo estratégico.

Las dos grandes potencias compiten por liderar el desarrollo de la IA y controlar los avances que marcarán la economía y la seguridad global en las próximas décadas. Y la pugna ya se libra en fábricas, laboratorios, centros de datos y cadenas de suministro.

La carrera por dominar la inteligencia artificial

China ha acelerado su desarrollo tecnológico en los últimos años hasta colocarse en una posición que algunos expertos consideran ventajosa frente a Estados Unidos. "China ahora, desde un punto de vista analítico, objetivo está en una mejor posición", explica Miguel Otero, investigador del Instituto Elcano.

Pekín ha apostado con fuerza por sectores como la robótica y la automatización. El avance de los robots humanoides se ha convertido en uno de los símbolos de esa carrera tecnológica. Algunos de esos desarrollos incluso han sido exhibidos en desfiles militares y actos institucionales.

Pero detrás de esa industria existe una pieza clave: los semiconductores. Los sistemas de inteligencia artificial necesitan chips avanzados y ahí Estados Unidos sigue manteniendo ventaja.

Washington decidió limitar la exportación de microchips a China para frenar el desarrollo tecnológico del país asiático. Sin embargo, la estrategia no ha tenido el efecto esperado. "Esto ha sido acelerar todavía más el catch-up de China, ¿no? El que China redujese todavía más la brecha", sostiene Otero.

Pekín gana autonomía tecnológica

La respuesta china ha pasado por reforzar su producción propia. Hace apenas cinco años, China dependía casi por completo del exterior para fabricar determinados componentes tecnológicos. Ahora ha elevado su autosuficiencia del 10% al 41%.

Mientras tanto, Europa sigue intentando no quedarse atrás en esta carrera global. El continente supera a China en número de centros de datos, aunque permanece todavía muy lejos de Estados Unidos. Según los últimos datos, EEUU cuenta con 5.427 centros de datos, frente a los 2.269 de Europa y los 449 de China.

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