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Despoblación

Cajeros ambulantes para llevar el efectivo a las zonas más despobladas

Servilio tiene 83 años y espera con la tarjeta del banco en la mano. En su pueblo, sacar dinero depende de una visita que dura apenas media hora una vez al mes. Su historia pone rostro a la exclusión financiera en la España rural.

Nunca hubo en España tantas sucursales bancarias como las que estaban abiertas allá por el mes de septiembre de 2008. Nuestro país tocó techo en aquel momento con 45.000 oficinas a disposición de sus clientes. Desde entonces, el declive de este servicio fundamental para los ciudadanos ha sido progresivo y muy acusado en los entornos más despoblados. La realidad refleja que un 63% de aquellas oficinas que estaban funcionando en 2008 han cerrado sus puertas, prácticamente dos de cada tres. Actualmente hay más de 2.000 municipios que no tienen ningún punto de acceso a servicios financieros.

Servilio, de 83 años, es uno de los aproximadamente 100 vecinos censados en Velliza, un cada vez más minúsculo pueblo de la provincia de Valladolid. Son las 11 de la mañana y espera puntual y paciente en la puerta de su casa con la tarjeta del banco en la mano. Una vez al mes, siempre a finales, un cajero móvil aparca junto al frontón del pueblo por espacio de apenas media hora. En ese tiempo, los vecinos que lo desean pueden sacar dinero en efectivo sin moverse de su pueblo. El banco más cercano está en Tordesillas, a 8 kilómetros. "No tengo coche ni tengo nada para ir, y para no pedírselo a alguien o coger un taxi, pues saco dinero todos los meses", explica.

En el medio rural sus habitantes están acostumbrados a convivir con la progresiva pérdida de servicios básicos; escuelas, ambulatorios médicos, comercios de proximidad son prestaciones que por la sangría de población se han ido evaporando con el paso de los años. Castilla y León es la comunidad autónoma con un mayor porcentaje de población sin acceso a servicios bancarios en su municipio, un 5,6% de sus habitantes.

Llevar efectivo a los pueblos con menos habitantes

La Diputación de Valladolid pone al servicio de los vecinos de 180 municipios de la provincia este cajero itinerante. Con una frecuencia mensual y con días fijados y anunciados con anticipación, sus usuarios saben en qué momento podrán sacar dinero en efectivo sin moverse de su pueblo para los gastos comunes y diarios. "Aunque la realidad del siglo XXI es que cada vez hay más transferencias y pagos con tarjetas de crédito y débito, es innegable que el dinero contante y sonante se sigue utilizando. Hemos querido que no haya ningún municipio donde no se pueda sacar dinero. Este proyecto suma más de tres años de rodaje, y en el que al menos una vez al mes pueda sacar dinero", explica David Esteban, vicepresidente de la Diputación Provincial de Valladolid y responsable del área de innovación digital. Cada jornada una ruta diferente, 20 en total, que lleva una vez al mes el efectivo a los pueblos de menos de 150 vecinos, y en dos ocasiones a los que superan esa población. La comisión que se cobra por este servicio no supera en ningún caso los 1,35 euros por operación.

Por provincias, en Zamora un 21 % de la población no tenía ningún punto de acceso a servicios financieros en su municipio; un 15,3 % en Salamanca y en Cuenca, un 8,4 %.