Capítulo 73

“Si te tengo, no podré criarte”: Ifakat aborta y paga el precio de quedarse con los Korhan

Ifakat, acorralada por su pasado y por las normas de la familia, ha tomado una decisión que lo cambia todo: quedarse al lado de Halis, aunque eso le cueste demasiado caro.

Encerrada en su habitación, Ifakat no ha podido dejar de pensar en lo que ocurrió hace un año con Seyran. Ha recordado el momento en el que llamó a Sultan y le pidió el medicamento anticonceptivo con una crueldad que ahora le pesa. “Se lo darás a escondidas a Seyran todos los días. Que no se dé cuenta, ¿entendido?”.

Ese plan para impedir que Ferit y Seyran tuvieran un heredero terminó explotando cuando todo salió a la luz. Ifakat ha revivido el grito de Sultan y el caos que se desató en la mansión. “¡Lo contaré todo!”, amenazó la criada. Y ella, para salvarse, fingió indignación delante de todos. “¿Cómo has podido hacer algo así?”, le recriminó, ocultando que la verdadera culpable era ella.

Pero lo que más le ha vuelto a doler no ha sido el miedo a ser descubierta, sino una advertencia de Hattuc que se le ha quedado clavada. “Halis te ha otorgado autoridad, pero cuanto mayor es el poder, mayor será el castigo si cometes un solo error”. Ifakat ha entendido que ya no puede permitirse otro escándalo. Y menos ahora.

Aterrorizada por perder su estatus y ser expulsada de la casa Korhan, Ifakat ha cogido las pastillas abortivas y se las ha tomado sola. En cuanto el dolor ha empezado, se ha derrumbado. Entre lágrimas, se ha despedido del bebé que nunca llegará a nacer. “Si te tengo, no podré criarte”, ha susurrado, encogida en la cama, tragándose su secreto. Ifakat ha elegido seguir en la mansión, pero el precio es una culpa que no se borra.

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