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La vida amorosa de Juls, controlada por su casero: "Me prohibía que entraran chicos a casa"

Tener hijos o mascotas puede ser un problema para encontrar un piso, pero ahora también lo son las amigas o las parejas: muchos caseros no admiten visitas a sus pisos, controlando así quién entra y quién sale.

Cada vez son más los caseros que alquilan sus pisos, pero con condiciones. Muchos no admiten mascotas o bebés, pero algunos llegan a puntos extremos: no admiten visitas.

Juls, una joven de 34 años que vive de alquiler, vivió una pesadilla hace unos meses en un piso del centro de Madrid. Su casero estaba obsesionado con que no llevara a nadie al piso y ordenaba a su vecina de enfrente que la vigilara por él.

"No podían entrar chicos, sin contar que dio por entendido que me gustaban los chicos", afirma Juls, "y si entraba un hombre, la vecina se lo contaba al día siguiente, eso era como estar en un reality".

Finalmente, Juls se vio obligada a abandonar el piso, ya que no lo sentía como su casa y se sentía vigilada constantemente. Unas condiciones disparatadas que terminaron echando a Juls de aquella casa.

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