MÁS CONTAMINANTES

Los plásticos reciclados son más tóxicos y contaminantes: ¿por qué?

Microplásticos, aditivos heredados y sustancias invisibles convierten muchos plásticos reciclados en un riesgo silencioso. La divulgadora Lucía Almagro explica por qué no todo lo eco es seguro y reclama más control, transparencia y menos producción de plástico para proteger la salud y el medio ambiente.

MicroplásticosFreepik

Los microplásticos ya forman parte de nuestro día a día, y es que están en el agua que bebemos, en el aire que respiramos y hasta en algunos alimentos. A esto se suma otra realidad menos conocida: muchos de los productos hechos con plástico reciclado pueden ser más tóxicos que los fabricados con plástico básico.

Para entender por qué ocurre esto, contamos con la explicación de Lucía Almagro, creadora de contenido de divulgación científica, que lleva tiempo alertando sobre un problema poco visible pero muy real. Aunque el reciclaje es una herramienta clave para reducir residuos, la ciencia ha demostrado que no todos los plásticos reciclados son igual de seguros.

"El plástico reciclado es más tóxico y contaminante que el plástico virgen", explica Almagro. Además, asegura que la industria ya tiene nombre para esta problemática: los llamados NIAs y los aditivos heredados.

El efecto esponja

La primera razón tiene que ver con la propia estructura del plástico, porque aunque lo percibamos como un material liso y duro, en realidad es poroso. Es decir, funciona como una especie de esponja.

La experta explica que si ese plástico ha sido, por ejemplo, un envase de detergente, pesticida o disolvente, esas sustancias pueden quedarse atrapadas en su interior.

Cuando ese material entra en la cadena de reciclaje se tritura, se lava y se mezcla con otros plásticos, pero ese lavado no elimina completamente los compuestos químicos absorbidos. Así pues, esos tóxicos pasan al nuevo producto reciclado sin que nadie lo perciba.

Trozos de plástico | Freepik

Aditivos heredados

El segundo problema son los aditivos heredados. Hoy se están reciclando plásticos de hace 10 o 20 años, cuando se utilizaban sustancias que actualmente están prohibidas. Un ejemplo claro son los retardantes de llama o declarados cancerígenos.

Sin embargo, esos plásticos antiguos siguen entrando en la cadena de reciclaje, hecho que significa que muchos productos actuales fabricados con plástico reciclado contienen restos de sustancias que ya no deberían estar en circulación.

Y, lo más preocupante, según Almagro, es que "nadie está controlando realmente qué aditivos lleva cada material reciclado".

microplásticos, cerebro | Sinc

Otras sustancias

La tercera razón es que el propio proceso de reciclaje genera nuevos compuestos. Para convertir residuos en un nuevo objeto, el plástico se tritura, se calienta y se funde con otros materiales. A altas temperaturas aparecen sustancias que antes no existían, como las dioxinas bromadas, que se forman cuando los retardantes de llama se recalientan.

La evidencia científica es clara: en plásticos reciclados se ha detectado el doble de PFAS (cadenas de carbonos perfluoradas químicamente sintetizadas), el triple de hidrocarburos y hasta diez veces más sustancias tóxicas que en el plástico virgen.

Además, los microplásticos que se generan son un 20% más pequeños, lo que facilita que entren en nuestras células y tejidos.

Plásticos | Freepik

Productos no alimentarios

En Europa, los envases alimentarios están relativamente controlados, pero el mayor problema está en los productos de uso no alimentario como juguetes, mobiliario, ropa o envases de detergente.

Almagro resume que "suena precioso y muy ecológico decir que algo está hecho con plástico reciclado del océano, pero ¿a qué precio?". Especialmente cuando hablamos de objetos que pueden afectar al desarrollo de niños por la presencia de disruptores endocrinos.

Plásticos | Freepik

La solución

¿Significa esto que debemos dejar de reciclar? En absoluto: "Este mensaje no es para que dejes de reciclar, sino para crear conciencia", insiste Lucía Almagro. La clave está en producir menos plástico y exigir una normativa más transparente, con controles reales sobre el origen y la composición de los materiales reciclados.

Porque reciclar sin saber qué hay dentro no es una solución. Es, como dice Almagro, dejar el problema "a ver qué pasa". Y ni para nosotros ni para el planeta, eso es suficiente.

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