UN MEJOR DESCANSO
Mantas con peso: qué beneficios tienen y cómo elegir la adecuada
Las mantas con peso pueden convertirse en una aliada para mejorar el descanso y favorecer la relajación. Te contamos cuáles son sus principales beneficios, quién puede utilizarlas, cómo elegir el peso adecuado y qué cuidados necesitan para mantenerse en buen estado.
Las mantas con peso se han convertido en una de las opciones que muchas personas utilizan para conseguir un descanso más relajado. Su característica principal es que incorporan materiales pesados, como pequeñas cuentas de vidrio o plástico, que hacen que la manta ejerza una presión suave sobre el cuerpo mientras dormimos.
Esta sensación de presión profunda puede ayudar a algunas personas a relajarse y a reducir la sensación de estrés o ansiedad. Pero, ¿qué beneficios pueden aportar realmente y cómo hay que elegirlas?
Los beneficios
Uno de los principales motivos por los que se utilizan estas mantas es para favorecer un sueño más profundo y relajado. La presión que ejercen sobre el cuerpo puede contribuir a aumentar la sensación de calma y facilitar el descanso.
También pueden ser una ayuda para aquellas personas que experimentan estrés o ansiedad. Al cubrir el cuerpo con una presión constante, pueden proporcionar una sensación de seguridad y relajación que ayude a desconectar antes de dormir.
Otro de sus posibles beneficios está relacionado con la concentración y la sensación de calma. La presión puede ayudar a disminuir la inquietud y resultar especialmente agradable para personas que tienen una mayor sensibilidad a determinados estímulos.
Además, algunas personas aseguran despertarse menos durante la noche cuando utilizan este tipo de manta, lo que puede traducirse en una mejor calidad del sueño y en una mayor sensación de energía durante el día.
¿Para quién pueden estar recomendadas?
Las mantas con peso pueden resultar especialmente interesantes para personas que tienen dificultades para conciliar el sueño o que sufren problemas relacionados con el descanso. También pueden utilizarse para favorecer la relajación en momentos de estrés o ansiedad.
Asimismo, pueden ser una opción para personas con dificultades relacionadas con el procesamiento sensorial, como aquellas con autismo o TDAH, ya que este tipo de presión puede ayudar a controlar la sobreestimulación y favorecer una mayor sensación de calma.
También pueden utilizarse en personas que experimentan piernas inquietas durante la noche. En estos casos, el peso de la manta puede proporcionar una sensación de relajación en las piernas. Eso sí, sus efectos pueden variar de una persona a otra, por lo que no todas las personas tienen por qué experimentar los mismos beneficios.
Cómo elegir el peso
Para calcular el peso aproximado de la manta, una de las referencias habituales consiste en multiplicar el peso corporal por entre un 10 y un 12 %. Por ejemplo, una persona de 68 kilos podría escoger una manta de entre 6,8 y 8,16 kilos.
En caso de encontrarse entre dos opciones, puede ser preferible escoger la más ligera. La manta debe proporcionar una sensación agradable de presión, pero nunca resultar incómoda o excesivamente pesada.
El mantenimiento
Su mantenimiento requiere algo más de cuidado que el de una manta convencional. Antes de meterla en la lavadora, es importante consultar siempre las indicaciones del fabricante, ya que el tipo de relleno y los materiales pueden determinar cómo debe lavarse.
Cuando sea posible, lo recomendable es utilizar una lavadora de gran capacidad y escoger un programa suave, con un centrifugado bajo. También conviene utilizar un detergente suave y evitar la lejía y el suavizante.
Para secarla, se puede utilizar la secadora a baja temperatura o dejarla secar al aire sobre una superficie plana. Durante el proceso es importante comprobar que el relleno continúa bien distribuido.