¿TRUCO O TRATO?
Halloween: ¿Por qué nos atrae el miedo y el terror?
Pasajes del terror, películas de miedo, disfraces de monstruos... Con Halloween, muchas personas buscan a propósito una emoción que, en principio, es desagradable. La psicología tiene una explicación.
El miedo es una emoción que nos protege del peligro. Entonces, ¿por qué hay personas que pagan por pasarlo mal en un pasaje del terror o que esperan todo el año para ver la última película de miedo?
La respuesta está en cómo funciona el cerebro. Ante una amenaza, el cuerpo se activa: aumenta la frecuencia cardiaca, se libera adrenalina y entramos en estado de alerta. Pero, al mismo tiempo, una parte de nosotros sabe que estamos a salvo. Esa mezcla de activación intensa y seguridad se vive como emoción, euforia e incluso alivio cuando pasa el susto.
¿Qué dice la ciencia sobre el miedo recreativo?
La ciencia ha empezado a estudiar este miedo recreativo. El Recreational Fear Lab, de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), analizó a los visitantes de un pasaje del terror. Comprobó que el mayor disfrute aparecía con un miedo moderado: ni tan poco que aburre, ni tanto que desborda (Andersen et al., 2020).
Otro trabajo del mismo grupo encontró que, durante la pandemia, los aficionados al cine de terror mostraron más resiliencia psicológica (Scrivner et al., 2021). Los autores proponen que la ficción podría funcionar como un entrenamiento seguro para gestionar emociones difíciles, aunque se trata de una asociación, no de una causa demostrada.
¿Y por qué a unos les fascina y otros no lo soportan?
Influyen rasgos de personalidad como la búsqueda de sensaciones, nuestras experiencias previas y el contexto. Pasar miedo en compañía, por ejemplo, refuerza los vínculos y hace la experiencia más llevadera.
Lo importante es escucharse. Si disfrutas del terror, no tiene nada de malo. Y si te genera ansiedad o te cuesta dormir después, también es válido elegir otro plan para Halloween. Bien dosificado, el miedo puede ser un juego, pero nunca una obligación.