UNA HORA ATRÁS

¿Más cansada desde el cambio de hora? Así afecta la astenia otoñal a tu estado de ánimo

Menos luz, más sueño y menos energía. El paso al horario de invierno puede afectar a nuestro cuerpo y a nuestras emociones más de lo que pensamos. Te explicamos por qué ocurre y qué puedes hacer para adaptarte mejor.

Con el cambio al horario de invierno, el último domingo de octubre, anochece mucho antes. Y aunque solo movemos el reloj una hora, el cuerpo lo nota. Cansancio, somnolencia durante el día, irritabilidad, dificultad para concentrarse o menos ganas de hacer planes son quejas muy habituales estas semanas. Es lo que conocemos popularmente como astenia otoñal.

No es un diagnóstico clínico, sino un periodo de adaptación. La luz es el principal regulador de nuestro reloj biológico. Cuando hay menos horas de sol, el organismo produce más melatonina, la hormona que nos prepara para dormir. Además, puede reducirse la actividad de la serotonina, un neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo. El resultado es esa sensación de ir a medio gas.

Mujer cansada frente a un ordenador portátil | Pexels

Los efectos no son solo físicos. Un estudio realizado en Dinamarca con datos de casi veinte años (Hadlaczky et al., 2017) observó que, tras el paso al horario de invierno, los diagnósticos de depresión en hospitales aumentaban alrededor de un 11 %. No significa que el cambio de hora cause depresión, pero sí que puede ser un momento de mayor vulnerabilidad.

¿Qué podemos hacer para que la astenia otoñal nos afecte menos?

  • Buscar la luz natural, sobre todo por la mañana. Un paseo de 20 minutos ayuda a sincronizar el reloj interno.
  • Mantener horarios regulares de sueño y comidas, también el fin de semana.
  • Hacer ejercicio físico de forma habitual.
  • Reservar tiempo para lo que nos gusta y el contacto social, para que los días más cortos no sean días vacíos.

Lo habitual es que estos síntomas desaparezcan en una o dos semanas. Si el desánimo se prolonga, se intensifica o empieza a interferir en tu día a día, conviene consultar con un profesional de la salud mental. Cuidar el ánimo también es cuidar la salud.