CUIDADO CON LOS VIRUS
Si en tu entorno acaba de nacer un bebé seguro que estás deseando visitarle, pero recuerda que los recién nacidos son especialmente vulnerables a las infecciones respiratorias. Algunas normas básicas pueden marcar la diferencia entre una visita consciente y una que suponga un riesgo innecesario para el bebé.
El otoño trae consigo días más fríos y el inicio de la temporada de virus causantes de infecciones en las vías respiratorias, que cada año afectan sobre todo a los más pequeños. Hay que tener mucha precaución en esta época, especialmente cuando vamos a visitar a un recién nacido a hospital. Sin quererlo, podríamos contagiar una infección y complicar los primeros días de vida del bebé.
Visitar a un recién nacido es un momento muy especial y deseado por todos, pero también una responsabilidad. Tenemos que ser conscientes de que la visita al recién nacido viene de nuestro deseo, pero cuidar su salud es la mejor forma de darle la bienvenida al mundo.
Antes de plantearnos si es bueno o malo debemos tener en cuenta lo más importante: respetar los tiempos de la familia. El posparto es uno de los momentos más arrolladores y transformadores en la vida de una familia.
Aunque tengamos normalizadas las visitas a la madre que acaba de dar a luz, las familias necesitan de semanas de adaptación, descanso e intimidad. Antes de planear tu visita, pregunta siempre si les apetece recibirte y si es buen momento. El primer gesto de cuidado a la madre que acaba de parir y al bebé no es tu visita por sí misma, es hacerlo con calma, sin prisas, aportando algo que pueda facilitarles este proceso y respetando su descanso y bienestar.
Un resfriado, una tos leve o incluso una simple congestión pueden parecer algo sin importancia en un adulto, pero pueden estar causados por algún virus que, para un recién nacido, suponga desarrollar una infección respiratoria importante.
Por eso, si tienes cualquier síntoma como tos, fiebre, mucosidad, dolor de garganta o malestar general, lo mejor es esperar a estar completamente recuperado antes de visitar al bebé.
Parece algo básico, pero lavarse las manos es una de las medidas más efectivas para prevenir infecciones. Antes de tocar al bebé, por favor lava siempre tus manos con agua y jabón, o desinféctalas con gel hidroalcohólico.
Durante las primeras semanas, los bebés no deberían estar expuestos a lugares con aglomeraciones ni a entornos cerrados con poca ventilación. Si se organizan visitas, es mejor que sean en grupos pequeños, en lugares abiertos o con buena ventilación y de corta duración.
El recién nacido tiene un sistema inmunitario inmaduro, y además, aún no ha recibido prácticamente ninguna vacuna. Por ello debemos extremar el resto de precauciones para prevenir la transmisión de virus. Desde hace poco tiempo, se ha implementado la vacunación contra el virus respiratorio sincitial (VRS), causante de la mayor parte de bronquiolitis.
Esta vacuna se administra durante la temporada (entre octubre y marzo) a todos los recién nacidos antes de abandonar el hospital, a los menores de 6 meses y a los niños hasta los 2 años de edad con factores de riesgo.