NUEVA TENDENCIA EN MODA
Si alguien necesitaba otra señal de que estamos empeñadas en viajar en el tiempo estilísticamente hablando, aquí la tiene: la chaqueta victoriana es oficialmente la prenda fetiche del momento.
Algunas tendencias de moda vuelven del pasado y se adaptan al presente. La chaqueta victoriana es una de ellas: resurge en 2026 combinando estilo clásico y moderno.
No se trata solo de nostalgia, sino de reinterpretar la identidad y el gusto actual. Además, la chaqueta victoriana se convierte en una prenda clave para añadir personalidad y estilo a cualquier look.
Lo de "2026 es el nuevo 2016" no es solo una broma generacional. Es una tendencia cultural. Volvemos a la estética cuidada, al gusto por lo artesanal, a la silueta marcada. Si 2016 fue el año del boho refinado y la fiebre por lo vintage, 2026 amplifica esa fórmula y la lleva a territorios más literarios.
Decir que "2026 es el nuevo 2016" no significa que volvamos a vestir igual. Significa que volvemos a mirar atrás como ejercicio creativo. Pero esta vez con más conciencia estética.
Ya no buscamos nostalgia adolescente. Buscamos identidad. Y pocas prendas tienen tanta identidad como esta.
La respuesta corta: nostalgia. La respuesta larga: poetcore, algoritmos y cultura pop.
En TikTok llevamos meses romantizando siluetas del pasado, mangas abullonadas y cuellos cerrados con lazada. A esto se suma el estreno de Cumbres Borrascosas y Los Bridgerton, que ha reavivado el imaginario victoriano aunque el vestuario no sea históricamente exacto.
La chaqueta victoriana, con su cintura marcada, su estructura casi arquitectónica y sus detalles ornamentales, representa exactamente lo contrario al minimalismo funcional que dominó la primera mitad de esta década. Es compleja. Es decorativa. Es intencional.
Las pasarelas lo han entendido: hombros definidos, botonaduras protagonistas, tejidos con textura. Pero el verdadero giro está en cómo la llevamos fuera de ellas. La chaqueta victoriana combinada con denim o con prendas urbanas genera una tensión estética que se siente actual, no nostálgica.
Además de aparecer en tiendas y feeds de moda, la estética victoriana —o guiños a ella— también ha hecho acto de presencia en eventos importantes y en la mirada de estilistas y diseñadores. En los EE BAFTA Film Awards de este año, varias figuras apostaron por cortes y detalles que evocan la silueta histórica: la actriz Kirsten Dunst llamó la atención con una chaqueta recortada de hombros exagerados y manga ample que recordaba, en espíritu, las formas del siglo XIX, incorporando ese dramatismo clásico a un look contemporáneo; y otros asistentes fusionaron elementos de cuello alto o encajes con piezas modernas, como corsés o bordados delicados, subrayando cómo el romanticismo victoriano se traduce en la alfombra roja actual.
Y ojo, porque no se ha quedado solo en las pasarelas. En el street style de las Fashion Weeks, editoras y creadoras de contenido la combinan con vaqueros rectos y botas planas para bajarle el drama. Incluso celebrities acostumbradas al minimalismo han caído en la tentación de las mangas abullonadas y los cortes entallados en eventos recientes.
Demuestran que la estética victoriana ya no es fantasía histórica: es tendencia real.