UN 16 DE MAYO

31 años de la muerte de Lola Flores: así fue la relación de La Faraona con sus tres hijos (Lolita, Rosario y Antonio)

Han pasado más de tres décadas desde que España despidió a “La Faraona”. Recordamos el vínculo inquebrantable de Lola Flores con Lolita, Antonio y Rosario; una unión que marcó la historia de la saga.

Rosario, Antonio, Lola Flores y LolitaGtres

El 16 de mayo de 1995 España lloraba la muerte de su "Faraona". Lola Flores fallecía a los 72 años a causa de un cáncer de mama contra el que luchó más de dos décadas. La actriz, bailaora y cantante dejaba un vacío insuperable en el mundo del arte y, sobre todo, en su propia familia: su marido, El Pescaílla, y sus tres hijos, Lolita, Antonio y Rosario.

El impacto de su pérdida fue tan devastador que ni El Pescaílla ni Antonio pudieron velarla en público durante el multitudinario entierro en el cementerio de La Almudena. Prefirieron llorarla en la intimidad de El Lerele. Antonio quedó tan roto por la pérdida de "su luz" que solo quince días después perdía la vida a los 33 años, víctima de una sobredosis.

Lola Flores | Gtres

Lola Flores y Antonio

La relación con su único hijo varón fue, probablemente, la más intensa de su vida; estaban unidos por una complicidad absoluta que Lola mantuvo hasta su último aliento. Ella fue su tabla de salvación en los momentos más oscuros del cantante.

Antonio, poseedor de una sensibilidad única que dio fruto a himnos como No dudaría o Siete vidas, era también el más rebelde de los tres hermanos. "Me gusta mucho la noche, trasnochar y beber. Sacarme de la cabeza la responsabilidad", confesó en su día. Esa vulnerabilidad le llevó a refugiarse en el alcohol y las drogas, un camino en el que nunca estuvo solo.

Lola y Antonio Flores | Gtres

Toda su familia se volcó en su recuperación, especialmente Lola, con quien pasaba horas hablando en profundidad. La crónica social llegó a contar que Lola incluso fue a comprarle ella misma la sustancia para evitar que le timaran o pusieran en riesgo su vida en la calle. El mayor temor de la artista, ya debilitada por la enfermedad que terminó arrebatándole la vida, era dejar a su hijo desamparado. Lamentablemente, su premonición se cumplió.

"Mi hermano nos llamaba y decía: No puedo vivir sin ella. A mi hija la adoro, pero me falta mi luz", recordaba Lolita sobre aquellos agónicos quince días en los que Antonio no pudo soportar la ausencia de su madre.

Lola y Antonio Flores | Gtres

Lola Flores y Lolita

Lolita nació el 6 de mayo de 1958, meses después de la boda de sus padres. Fue la primera en demostrar una admiración absoluta por la matriarca. Para ella, Lola fue una auténtica madre coraje que se desvivió por cada uno de sus hijos.

"Nos ha dado mucho amor, mucha libertad y mucho libre albedrío", explicó Lolita en un documental de RTVE por el centenario de la artista.

Aunque Lola prefería que sus hijos eligieran profesiones menos sufridas que la de artista, siempre respetó sus deseos. Con el paso de los años, la mayor de los Flores ha aceptado su destino: ser la viva imagen de su madre, desde sus gestos hasta una voz que, con el tiempo, se vuelve más parecida a la de La Faraona.

Lola Flores y Lolita | Gtres

Lola Flores y Rosario

Rosario completó la familia el 4 de noviembre de 1963. Creció en un ambiente de libertad absoluta donde su madre era, por encima de todo, su mejor confidente. "Ella era muy amiga de sus hijos y muy liberal. Nunca nos exigió ser artistas", recordaba Rosario.

Lola Flores y su hija Rosario | Gtres

Pese a esa ausencia de presión, la pequeña de la saga heredó el duende y hoy es una de las artistas con mayor trayectoria del país. Rosario siempre destaca la faceta más hogareña de Lola: cómo, a pesar de sus viajes y el éxito mundial, siempre sacaba tiempo para arparlos y cuidarlos con dulzura.

Lola Flores y sus hijos | Gtres

Lola se preocupó por ellos hasta su último aliento, manteniéndolos siempre a su vera, allá donde estuviera.

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