TRUCOS DE SKINCARE
Aplicar demasiado contorno puede saturar la piel y usar muy poco puede hacer que no veas resultados. Expertas en dermocosmética explican cuál es la medida exacta para cuidar esta zona tan delicada.
El contorno de ojos es uno de los pasos más habituales en las rutinas de cuidado facial, pero también uno de los que más dudas genera. ¿Cuánto producto hay que usar realmente? Muchas personas aplican demasiado pensando que así el tratamiento será más eficaz, mientras que otras se quedan cortas para no sobrecargar la piel. Sin embargo, la cantidad es clave para que el producto funcione correctamente.
"La forma de uso es tan importante como los activos que contiene un cosmético", explica la cosmetóloga y creadora de la marca Byoode, Raquel González, que recuerda que tanto el exceso como la falta de producto pueden afectar a los resultados.
La piel que rodea los ojos es mucho más fina y delicada que la del resto del rostro. Además, tiene menos glándulas sebáceas, lo que la hace más propensa a la deshidratación y a la aparición de arrugas.
Por eso, según explica la directora dermocosmética Irene Serrano, esta zona tiene necesidades específicas y conviene utilizar productos formulados especialmente para ella. Sin embargo, precisamente por su sensibilidad, también es fácil cometer errores al aplicarlos.
Uno de los fallos más habituales es aplicar más contorno del necesario.
Según explica la experta Estefanía Nieto, un exceso de producto puede congestionar la zona y provocar irritación si la fórmula contiene activos potentes.
Además, si el contorno es muy nutritivo o tiene una textura rica, puede favorecer la aparición de milium, esos pequeños puntos blancos que suelen aparecer alrededor de los ojos.
Para evitar estos problemas, las expertas coinciden en una regla muy sencilla: la cantidad ideal de contorno de ojos equivale al tamaño de un grano de arroz.
Y hay un detalle importante que muchas personas desconocen: esa cantidad no es para cada ojo, sino para ambos. Con esa pequeña cantidad es suficiente para cubrir toda la zona de la cuenca ocular y las patas de gallo sin saturar la piel.
Además de la cantidad, la forma de aplicación también influye en los resultados.
Los expertos suelen recomendar:
De esta forma se favorece la absorción del producto sin irritar la zona.
No todos los contornos de ojos tienen la misma función. Algunas fórmulas están pensadas para hidratar, otras para tratar arrugas, bolsas o manchas.
Por ejemplo, ingredientes como ácido hialurónico ayudan a hidratar la zona, mientras que la vitamina C puede aportar luminosidad y activos como los péptidos o el retinol suave se utilizan para mejorar la firmeza y las líneas de expresión.
Por eso, las expertas recomiendan elegir el producto en función de las necesidades de cada piel y, si hay dudas, consultar con profesionales como dermatólogos o farmacéuticos.
En el cuidado de la piel, más producto no significa mejores resultados. De hecho, en zonas delicadas como el contorno de ojos, las cantidades moderadas suelen funcionar mejor.
Seguir la regla del grano de arroz puede parecer un detalle pequeño, pero es una forma sencilla de aprovechar mejor el cosmético y cuidar la piel sin sobrecargarla.