DGT
Avisar de un radar o control tiene muchas posibilidades de que se traduzca en una multa. La normativa distingue entre avisos permitidos y conductas que pueden suponer obstaculización a la labor policial, con sanciones que llegan a los 30.000 euros. Descubre cuáles son.
En las carreteras españolas (y probablemente en las del resto de países) es habitual que los conductores se avisen entre sí cuando hay un radar móvil, un control de alcoholemia o un dispositivo policial. Para mucha gente se trata de un gesto de compañerismo que forma parte ya de nuestra cultura vial: ráfagas de luz a otros vehículo, mensajes en WhatsApp o Telegram o avisos en apps colaborativas como Waze o SocialDrive. Estas redes de información se han convertido en una herramienta cotidiana para miles de usuarios.
Sin embargo, no todos los avisos tienen la misma repercusión. Por ejemplo, en el caso de los controles de alcohol y drogas, alertar de su ubicación puede permitir que un conductor bajo los efectos del alcohol evite ser detectado, lo que es un riesgo para sí mismo y para el resto de usuarios de la vías. Por eso, aunque muchos lo perciben como una cortesía, la ley no siempre lo interpreta así.
La clave está en cómo se avisa, de qué se avisa y si el aviso compromete un operativo policial en curso.
La normativa española distingue de un modo muy claro entre avisar de un radar fijo, cuya ubicación es pública y está publicada por la DGT, y avisar de un control policial en marcha. El primer caso es legal; el segundo puede ser sancionable.
Finalmente, el resumen de todo esto es que avisar de un radar fijo es legal, pero alertar de un control policial en tiempo real puede considerarse una forma de facilitar que un infractor evite ser detectado, es decir, es ilegal.
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