Día mundial del mosquito
Mitos y verdades sobre los mosquitos en el día mundial de este insecto
¿Por qué a algunas personas les pican más los mosquitos que a otras? ¿Y por qué sus picaduras afectan de forma diferente? Todo esto tiene una explicación, y es muy distinta a la que nos han hecho pensar hasta ahora.
Se trata del protagonista indiscutible de las noches de verano, y es el principal culpable de que muchas veces nuestro cuerpo se llene de picaduras y no podamos parar de rascarnos. Sí, ellos son los mosquitos.
Resulta que hoy, 20 de agosto, es el día mundial de este insecto que tantas molestias nos suele causar, y hay un motivo por el que se "conmemora" su existencia este día y no otro. El origen de esta festividad mundial se remonta al año 1897, cuando en esta fecha un médico británico llamado Ronald Ross descubrió que el mosquito tenía un papel crucial en la transmisión de la malaria. Como curiosidad, estos insectos se alimentan sobre todo de azúcares como el néctar, pero son las hembras las que necesitan una comida adicional: la sangre.
De este modo obtienen proteínas y una serie de nutrientes que permiten madurar los huevos y, por tanto, favorece su reproducción. Es decir, los machos no pican; de hecho, sus piezas bucales no están ni siquiera adaptadas para perforar la piel. Ellos solo necesitan esos azúcares para subsistir.
Antena 3 Noticias ha preguntado a un farmacéutico, Olegario Breis, sobre varias cuestiones relacionadas con el insecto, y ha podido desmentir ciertas informaciones. En primer lugar, es incierto el hecho de que comer ajo, tener la sangre más dulce o el colesterol más alto que otras personas, haga que tengamos más predisposición a sufrir alguna de sus picaduras.
Que nos piquen o no dependen de otros factores muy distintos: el dióxido de carbono, el calor corporal o la humedad son algunos de ellos. También es importante el olor que emite cada persona particularmente, que depende de sus sustancias propias de la piel y de su microbiota. Por tanto, seleccionarán más a unas personas que a otras, pero es por este motivo y no otros.
Ahora bien, una vez que ya nos han picado, recurrir a mitos como poner pasta de dientes también son incorrectos. Para tratar estas molestas picaduras, hay que recurrir a antihistamínicos o corticoides de manera atópica y estar muy atentos a una reacción exagerada, fiebre, o especialmente si venimos de algún viaje del extranjero. Pero para evitar llegar hasta este punto, contamos con los famosos antimosquitos. Estos actúan principalmente con varias sustancias: el DEET (se trata del ingrediente más habitual de repelentes de insectos) o la picaridina, entre otros.
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Estas sustancias inhiben la capacidad de los mosquitos para detectar nuestro olor corporal, pasando de nosotros de largo como si no les generáramos ningún tipo de interés. Además, no afectan de igual forma a todo el mundo. Los mosquitos, a la vez que obtienen nuestra sangre, también inyectan en nuestro torrente sanguíneo sustancias anticoagulantes que activan nuestro sistema inmunitario produciendo histamina, y es esta sustancia la que causa enrojecimiento y picor. Esta reacción es muy diversa dependiendo de la persona, por tanto, una misma picadura en dos personas distintas puede verse totalmente diferente. Esperemos que los mosquitos disfruten de su día, pero lo más lejos posible de nosotros. Y ojalá con estos consejos, podamos ganarles la batalla lo que queda de verano.