CHIPS
Se implanta un chip bajo la piel para pagar la compra
Un emprendedor bilbaino se implanta tres chips bajo la piel para facilitar su conexión con aparatos de la vida diaria.
Elbio Nielsen no es un robot, pero va cargado de chips. Este empresario y emprendedor bilbaíno se implantó el primer chip en 2012 y hoy en día ya cuenta con tres. Dos en cada mano y otro en la zona de la muñeca.
Antiguamente, cuando en las películas de ciencia ficción se nos presentaban ideas como la de implantar chips a las personas, la reacción inicial de la mayoría era de sorpresa e incredulidad. Sin embargo, lo que hace unos años parecía una posibilidad muy lejana se ha convertido en una realidad cada vez más cercana gracias al avance de la tecnología. Es el caso de Elbio Nailsen, empresario e innovador en tecnologías emergentes. Desde hace años tenía un proyecto en mente que ha podido desarrollar con el paso del tiempo: implantar chips bajo la piel con distintas funciones para facilitar el día a día.
El primer chip que le implantaron en 2012 fue fabricado en China y, actualmente, cuenta con tres dispositivos en total: uno para realizar pagos, otro para acceder a su vivienda a través de puertas electrónicas sin necesidad de llaves o tarjetas y un tercero, destinado a seguridad.
Esta iniciativa tiene como objetivo simplificar las tareas diarias y a su vez, demostrar lo que las nuevas tecnologías pueden ofrecer. Además, Nailsen recalca que estos chips representan uno de los métodos de identificación más fiables que existen en la actualidad, ya que considera que es prácticamente imposible hackearlos.
Asimismo, surgen muchas dudas: ¿es necesario retirar el chip cuando caduca la tarjeta bancaria? ¿Cuánto tiempo puede durar un chip implantado?
Son interrogantes para los que él ya tiene respuesta. La vida estimada del chip es de aproximadamente 30 años, aunque asegura que podría ser incluso superior. En cuanto a la tarjeta bancaria, explica que los datos pueden actualizarse mediante un software, sin necesidad de extraer ni sustituir el dispositivo.
No obstante, el funcionamiento de estos chips continúa en fase de desarrollo y de pruebas, por lo que todavía se encuentra fuera del mercado. Aun así, esta tecnología abre un debate entre los ciudadanos: ¿dónde se encuentra el límite de los avances tecnológicos? ¿Es ético integrar la tecnología de esta forma en el cuerpo humano? Se trata de preguntas entre otras, que, por el momento, siguen sin una respuesta definitiva.
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