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Chapuzones de alto riesgo en Ourense: los jóvenes se lanzan desde el Puente Romano

Además del peligro que supone lanzarse desde una altura de unos 10 metros, el Puente Romano es un Bien de Interés Cultural y, por lo tanto, está prohibido escalarlo.

El calor aprieta, no hay duda. En lo que va de verano llevamos ya dos olas de calor, y hay localidades como Ourense que se han convertido en un verdadero horno. Tan solo en esta última semana, la ciudad ha superado la barrera de los 40 grados durante tres jornadas consecutivas. No se puede decir que los ourensanos no estén acostumbrados: es habitual que el mercurio se eleve en esta zona de Galicia y son quienes habitualmente sufren los avisos por calor, pero, aun así, incluso para ellos, la situación estos días no ha sido fácil.

Así es que el río Miño se ha convertido en el mejor, único a veces, aliado para sobrellevar el calor. Decenas de personas se amontonan estos días en sus orillas para ponerse a remojo y sobrevivir a las tardes más infernales. Hasta aquí, todo normal. Hay zonas de playa fluvial habilitadas para ello y la imagen es la habitual durante la temporada estival. Lo curioso, y preocupante, de la situación es que hay grupos de jóvenes que han dado un paso más y se han montado su propio parque acuático. Una práctica para la cual han tomado el Puente Romano como trampolín improvisado y que cada vez está ganando más adeptos.

Saltos desde unos 10 metros de altura

Lógicamente, la situación no deja indiferente a nadie. Son grupos de chavales que, a priori, serían menores de edad, y hablamos de saltos que, en algunos casos, llegan aproximadamente a los 10 metros de altura. Para más inri, el caudal del río en esta época del año tampoco va muy alto, por lo que caen al agua en una zona rocosa en la que hay que fijarse muy bien en dónde saltar, porque todo puede ocurrir.

Son muchos los vecinos que observan, sorprendidos e incluso temerosos, las posibles consecuencias de esta nueva afición. Y es que un traspié, unos centímetros a un lado u otro o un movimiento en falso pueden variar por completo el punto exacto en el que entras en el agua. Además, hay que tener en cuenta que, para llegar al lugar desde el que se lanzan, tienen que trepar también por una zona de rocas. «¿Qué pasa si se caen ahí, antes de llegar?», se preguntan algunos.

El Puente Romano es un Bien de Interés Cultural

Piedras casi lisas por las que escalan, lógicamente, descalzos y ataviados únicamente con sus bañadores. Un simple resbalón puede tener consecuencias fatales. En esa escalada llegan a los salientes que tienen las rocas del puente y desde donde cogen impulso para lanzarse. Los vídeos dejan bien claro que los movimientos son al milímetro, sin margen de corrección.

A todo esto se le suma un ingrediente más: hablamos del Puente Romano de Ourense, catalogado como Bien de Interés Cultural. Una estructura a la que está prohibido trepar, subirse y lanzarse, por supuesto. De hecho, esta práctica está expresamente prohibida debido a la peligrosidad que entraña y también para garantizar la conservación de este bien. Tanto es así que, además de arriesgar lo principal, la vida, arriesgan también el bolsillo. Podrían tener que hacerse cargo de una multa o incluso de los gastos de su propio rescate si fuera necesaria una intervención. Obviamente, esto queda en un segundo plano. Lo fundamental, aseguran los vecinos, es concienciar sobre el riesgo que supone esta actividad para sus vidas; concienciar para que lo que parece una diversión veraniega no acabe convirtiéndose en una tragedia.

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