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España apretada

El 90% de los españoles vive en el 2,6% del territorio: así estallan las costuras del país

España roza los 50 millones de habitantes y crece a un ritmo de medio millón al año. Pero el problema no es cuántos somos, sino dónde vivimos: el 90% se concentra en solo el 2,6% del territorio.

No es solo una sensación. No es solo que el metro vaya lleno o que encontrar piso sea una misión imposible. Es un dato: en España, el 90% de la población vive en menos del 3% del territorio. En concreto, en el 2,6%. Es la España apretada frente a la España vaciada.

Nuestro país roza ya los 50 millones de habitantes y crece a un ritmo de medio millón de personas al año. A eso se suman casi 100 millones de turistas anuales. Pero el verdadero cuello de botella no está en la cifra total, sino en la concentración.

Todos juntos

Cuatro provincias concentran alrededor del 40% de la población: Madrid (14,5%), Barcelona (12,1%), Valencia (5,6%) y Málaga (3,6%), según Eurostat. En estos grandes polos urbanos es donde se tensan todas las costuras: vivienda disparada, transporte saturado, servicios públicos al límite.

El ejemplo más gráfico está en Cataluña. El barrio con mayor densidad de población de Europa está en España: La Florida, en L’Hospitalet de Llobregat. Roza los 40.000 habitantes por kilómetro cuadrado. Para comparar: Manhattan ronda los 27.000. Más densidad que la Gran Manzana.

La percepción ciudadana es clara: "No se cabe". "Vivimos apretados". "Los aparcamientos están a tope". En Rodalies, en el metro, en el autobús. En Málaga, donde el crecimiento demográfico y turístico se ha disparado en los últimos años, muchos vecinos hablan directamente de colapso.

Vivienda para todos en el centro

Y donde hay hiperconcentración, suben los precios. La carestía de la vivienda golpea especialmente en la España abarrotada. En Barcelona, encontrar un alquiler asequible es casi imposible para muchos jóvenes y trabajadores. El mercado empuja hacia el centro, pero el centro ya no absorbe más.

Mientras tanto, el 90% del territorio pierde población o envejece. Una España de dos velocidades.

El arquitecto y urbanista José María Ezquiaga, Premio Nacional de Urbanismo, defiende que el problema requiere una mirada amplia: "Necesitamos una visión nacional de las ciudades". Hay cuestiones, como son las infraestructuras, el medio natural -como las cuencas hidrográficas-, la distribución del empleo... que superan la capacidad de las comunidades autónomas. Las Comunidades Autónomas !han sido un éxito", sostiene Ezquiaga. Pero gestionan "sus" cosas: su sanidad, su educación y sus infraetructuras, pero como si fueran mini Estados. No con visión de conjunto.

Según Ezquiaga, el mercado conduce a una hiperconcentración en los grandes núcleos productivos. Y cuando no hay sitio, el talento se marcha. Está ocurriendo en lugares como Mallorca, Ibiza o Menorca, donde médicos, profesores o camareros no encuentran vivienda y acaban viviendo en caravanas o en condiciones precarias.

La España competitiva del futuro

La solución pasa por invertir. No puede haber buen desarrollo metropolitano sin infraestructuras potentes. El futuro crecimiento no estará en el centro, sino en la periferia metropolitana. Pero una periferia bien conectada, con transporte colectivo de alta capacidad: ferrocarril, metro, líneas exprés de autobús.

La clave es pensar España como una red de grandes ciudades productivas, conectadas entre sí con rapidez y eficiencia. No como compartimentos aislados, sino como un sistema coordinado.

Porque el problema no es que seamos demasiados. El problema es que casi todos queremos -o necesitamos- vivir en los mismos sitios. Y así, literalmente, no cabemos.

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