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GUERRA ORIENTE MEDIO

¿Puede Trump impedir que Irán ataque a petroleros en el Estrecho de Ormuz?

Reabrir el paso es ahora mismo el mayor desafío militar y estratégico de Trump para asegurar la mayor arteria energética del mundo.

El Estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más importantes del mundo. Por este paso, que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico, circula una gran parte del petróleo que abastece a la economía mundial.

Cada día, en condiciones normales, más de 100 petroleros y buques comerciales lo atraviesan transportando petróleo y gas natural hacia Asia, Europa y América. Sin embargo, el bloqueo impuesto por Irán ha provocado una crisis que afecta al comercio energético global.

El presidente Trump ha prometido reabrir la ruta y permitir que los petroleros vuelvan a circular con normalidad mediante operaciones de escolta naval: organizar convoyes de barcos comerciales escoltados por buques de guerra estadounidenses y de países aliados.

Sin embargo, expertos militares advierten que la operación podría convertirse en una de las misiones marítimas más complejas y peligrosas de las últimas décadas.

Proteger un brazo de mar de 55 km de largo y 34 de ancho

El estrecho de Ormuz tiene solo unos 34 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, lo que hace difícil interceptar ataques desde la costa.

Según estimaciones de expertos navales, se necesitarían dos buques de guerra por cada petrolero, aproximadamente una docena de buques militares para proteger convoyes de entre cinco y diez barcos, patrullas aéreas constantes con drones de vigilancia.

Entre las aeronaves utilizadas podrían encontrarse drones de ataque MQ-9 Reaper, capaces de detectar y destruir lanzadores de misiles antes de que disparen.

Algunos analistas también plantean una opción más agresiva: atacar o controlar partes de la costa iraní desde donde se lanzan los misiles. Esto implicaría bombardeos aéreos y posiblemente el desembarco de marines, una medida que supondría un riesgo mucho mayor y podría prolongar el conflicto además mantener el control del territorio requeriría miles de soldados durante meses, exponiéndolos a ataques de guerrilla y contraofensivas iraníes.

El peligro de convertir el área en zona de exterminio

Oficiales de la Armada estadounidense han advertido que el Estrecho podría convertirse en una “zona de exterminio” para los buques militares. Irán dispone de misiles antibuque móviles, drones de ataque, minas navales, pequeñas lanchas rápidas conocidas como “flota mosquito” que podrían atacar con facilidad a los barcos que atraviesen la zona. Estas tácticas forman parte de la estrategia de guerra irregular del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

Mientras tanto, el tráfico marítimo sigue muy reducido. Cientos de buques mercantes permanecen atrapados en el Golfo Pérsico y las compañías navieras dudan en enviar barcos a una zona donde existe peligro real de ataques.

Por eso, muchos expertos del sector energético y naval coinciden en que la solución más efectiva no sería solo militar, sino también diplomática. Un acuerdo o alto el fuego con Irán sería la única forma de garantizar completamente la seguridad de una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Solo en ese escenario el tráfico podría volver a su ritmo habitual.

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