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Más de 41 millones de colombianos elegirán si continuar con el modelo social de Petro o girar a la derecha

Los electores colombianos deberán escoger el sucesor de Gustavo Petro en mitad de una fuerte polarización política con la salud, la corrupción y la seguridad como principales retos para la próxima legislatura.

Imagen de archivo del presidente de Colombia, Gustavo PetroEFE

Los ciudadanos colombianos se preparan este domingo para una jornada electoral en la que deberán elegir al sucesor del presidente Gustavo Petro. En esta carrera electoral, Colombia deberá escoger entre continuar con el modelo social de Petro, eligiendo a su seguidor, Iván Cepeda, o bien apostar por un giro hacia la derecha con Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia.

Para evitar una segunda vuelta, cualquier candidato ha de superar el 50% de los votos, en medio de una fuerte polarización y del fracaso del actual Gobierno en llevar la paz al país. Por el momento, y según las encuestas, el único que sería capaz de lograrlo es Cepeda, quien ha estado durante toda la campaña al frente de unos sondeos que dan por seguro al menos su pase a la ronda definitiva del 21 de junio.

Están llamados a depositar la papeleta 41,1 millones de colombianos registrados en el censo electoral, entre ellos los que residen en el extranjero, que ya han podido ejercer su derecho a voto a lo largo de esta semana. En esta ocasión, los electores elegirán exclusivamente al presidente y al vicepresidente, ya que las elecciones legislativas ya se celebraron en marzo.

Salud, la corrupción y la seguridad, los principales desafíos

Una de las grandes preocupaciones de la población colombiana son los problemas del sistema público de salud. Hay escasez de medicamentos y personal, y a esto se le suman problemas de gestión, recursos y la llegada de miles de venezolanos que acuden a las zonas fronterizas para recibir una asistencia que no pueden obtener en su país.

Y es que el actual presidente abandonará Casa Nariño con su reforma sanitaria archivada en el Congreso tras más de un año de debates. Con la reforma pretendía, por ejemplo, reforzar la red de centros de atención primaria, pero sobre todo que el Estado centralizara el control de los recursos, para acabar con la mediación de las empresas privadas, a las que acusa de mal uso de fondos, y que ha sido el principal punto de fricción.

Además de la salud, la corrupción y la seguridad son los otros temas que más preocupan al electorado. Colombia continúa considerándose uno de los países más violentos de la región. Según cifras oficiales, en 2025 la tasa de homicidios fue la más alta desde 2021, con hasta 14.000. Además, en estos últimos cinco años, los grupos armados han duplicado sus integrantes, y el caso más paradigmático es el del Clan del Golfo.

La ambiciosa política de paz de Petro ha topado con la dura realidad de que el narcotráfico, el verdadero motor que mueve a estos grupos armados, continúa siendo mucho más lucrativo que las alternativas que pueda ofrecer el Estado A pesar de haber reducido el número de pobres, aumentado el salario mínimo y con previsiones de crecimiento ligeramente superiores al resto de países de la región, el narcotráfico sigue siendo una opción atractiva.

Aunque Petro ha logrado sacar adelante su reforma agraria, formalizando 1,7 millones de hectáreas, fomentando la sustitución de sembrados ilícitos en lugar de recurrir a la erradicación y logrando algunas de las mayores incautaciones de cocaína de los últimos años, los cultivos de coca están en máximos históricos.

En este contexto, sea quien sea el próximo presidente, deberá llevar sus promesas electorales a un Congreso donde el oficialista Pacto Histórico es la mayor fuerza política en ambas cámaras, seguido de Centro Democrático, lo que vaticina una importante polarización, en la que otras formaciones clásicas, como liberales y conservadores, serán decisivas para conformar mayorías y posibles coaliciones de gobierno.

Cepeda peligra por la unión de las fuerzas conservadoras

Los sondeos más optimistas otorgan a Cepeda hasta el 44% de los votos, aunque los más precavidos le sitúan diez puntos por debajo. El candidato de Pacto Histórico, no obstante, se arriesga a salir derrotado en una hipotética segunda vuelta ante la previsible unión de las fuerzas conservadoras.

Cepeda ha prometido seguir la agenda progresista del presidente saliente Gustavo Petro, quien ha buscado reforzar la presencia del Estado en asuntos como las pensiones y la salud. También propone reiniciar cualquier proceso de negociación de paz, aunque únicamente con aquellos grupos armados que dejen de asesinar a líderes sociales.

El candidato ya ha participado en varios procesos de negociación con grupos armados, entre ellos el de 2016 con las extintas FARC, y ha logrado, como defensor de los derechos humanos, el reconocimiento como genocidio de la masacre de más de 5.700 personas por su militancia en Unión Patriótica (UP), de la que su padre formó parte antes de ser asesinado en 1994 en una trama entre el Estado y los paramilitares.

A pesar de que tiene una amplia experiencia en el Congreso, este filósofo ha reforzado su carrera política con su disputa judicial con el expresidente colombiano Álvaro Uribe por sus supuestos vínculos con grupos paramilitares y falsos testigos, por la que fue condenado y luego absuelto.

Dos candidatos conservadores

El principal adversario de Cepeda este domingo, según las encuestas, es el autoproclamado 'outsider' de la política colombiana Abelardo de la Espriella, un empresario y polémico ultraderechista que, como abogado, ha llegado a representar a figuras controvertidas como el estafador convicto David Murcia Guzmán y Alex Saab, considerado el testaferro del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

Uno de sus principales lemas es "Recuperar la fuerza por la razón o por la fuerza en el marco de la ley". De la Espriella es un confeso admirador del presidente Donald Trump y de su política contra las drogas. Además, apuesta por el modelo de mano dura del salvadoreño Nayib Bukele. En este sentido, el candidato ha hablado también de un plan de choque para resolver la crisis humanitaria que existe en el sector sanitario colombiano y una lucha sin cuartel contra la corrupción, prometiendo meter en los bolsillos de los colombianos esos más de 20 millones de euros que estima se malversan cada año.

Bajo su candidatura independiente Defensores de la patria, las encuestas le conceden entre el 30 y el 37% de los votos, algunas de las más optimistas; aunque en otras, como las de la emisora Caracol o el diario "El Tiempo", la brecha es hasta de diez puntos a favor del aspirante del oficialismo.

La tercera en plaza es la senadora Paloma Valencia, miembro de una dinastía de políticos conservadores como el expresidente Guillermo León Valencia. La candidata de Centro Democrático es la elegida por el expresidente Uribe para unas elecciones, en las que recabaría el 14% de los votos, insuficiente para una segunda vuelta.

Al igual que De la Espriella, propone aumentar las ofensivas militares contra los grupos armados, incluso con la colaboración de Estados Unidos, imponer más medidas punitivas y se ha mostrado en desacuerdo con la justicia especial surgida de los acuerdos de paz de 2016 y de cualquier salida negociada.

Asimismo, defiende una visión conservadora de la familia, ha negado que el aborto sea un derecho de las mujeres y se ha opuesto a la adopción por parte de parejas del mismo sexo, algo que volvió a reiterar delante de quien será su compañero de fórmula presidencial, Juan Daniel Oviedo, un candidato abiertamente homosexual.

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