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AGRICULTURA

Abel Sotelo, agricultor de 22 años: "Empezar de cero hoy en el campo es muy difícil"

Menos del 9% de los agricultores tiene menos de 41. El alto coste de acceso a la tierra dificulta el relevo generacional, aunque casos como el de Abel Sotelo demuestran que aún es posible.

A sus 22 años, Abel Sotelo ya trabaja como agricultor autónomo en A Limia ,Ourense. Junto a su padre, gestiona una explotación familiar de unas 70 hectáreas en la que cultivan patata y cereal, con una producción que ronda el millón de kilos de patata al año.

Su día a día está marcado por el ritmo del campo. En temporada alta, entre marzo y octubre, las jornadas se alargan hasta las 12 o 14 horas. Hay siembra, riego, control de cultivos, cosecha y mantenimiento constante de la maquinaria. "Hay épocas que tienes que estar muy encima", explica. En invierno, el trabajo baja de intensidad, pero no desaparece. Es tiempo de arreglar equipos y preparar la siguiente campaña.

Abel creció entre fincas. Desde pequeño acompañaba a su padre en las labores agrícolas y, con el paso de los años, fue claro hacia dónde quería orientar su vida. Tras acabar la ESO empezó a trabajar en la explotación familiar como empleado y, más tarde, dio el paso de incorporarse como autónomo.No idealiza el oficio, pero lo defiende. "Se puede ganar bien, pero hay que invertir mucho", resume. Maquinaria, semillas, fertilizantes y tierra son gastos constantes que condicionan la entrada de nuevos agricultores. En su caso, la estructura familiar ha sido decisiva para poder arrancar sin empezar desde cero.

Campo español envecejido

"Empezar de cero es muy difícil", insiste. No lo dice como queja, sino como diagnóstico de un sector donde la inversión inicial puede convertirse en una barrera de entrada casi insalvable para los jóvenes.Esa realidad individual encaja con una tendencia mucho más amplia. El campo español está cada vez más envejecido. Según los últimos datos oficiales, el 41,3% de las explotaciones agrarias está en manos de personas mayores de 65 años, una cifra superior a la media europea. En el lado opuesto, solo el 8,9% de los titulares tiene menos de 41 años.

La incorporación de jóvenes al sector se enfrenta a varios obstáculos: el elevado coste de la tierra, la dificultad de acceso a la propiedad o al arrendamiento, y una burocracia que, según coinciden muchos agricultores, se ha vuelto más compleja con el tiempo. Todo ello hace que el relevo generacional sea limitado y, en muchos casos, dependiente de explotaciones familiares ya existentes.

En ese contexto, el caso de Abel no es habitual. No porque su trabajo sea excepcional, sino porque su trayectoria está apoyada en una continuidad familiar que no siempre existe en el rural actual. Su explotación no parte de cero, sino de una estructura previa que le ha permitido incorporarse al sector sin los obstáculos iniciales. En A Limia, la patata es el cultivo protagonista y uno de los motores económicos de la comarca. La explotación que comparte con su padre es un ejemplo de ese modelo familiar que combina tradición y modernización, y que en muchos casos sostiene la actividad agrícola en el tiempo.

"Si te gusta, no te cansa", dice Abel al hablar de su trabajo. Una frase sencilla que resume una elección, pero también una realidad más compleja: el sector necesita relevo, pero cada vez es más difícil arrancar.El reto del campo español no es solo mantener la producción, sino garantizar que haya nuevas generaciones capaces de tomar el testigo.

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