Capítulo 72
“Estamos solos”: Gülgün y Ferit se unen contra el abuelo tras la muerte de Orhan
Ha pasado una semana y el silencio en la mansión de los Korhan es más doloroso que nunca. Ferit ha ido a la habitación de su madre para intentar consolarla, pero se ha encontrado con una mujer que ya no está dispuesta a callarse.
Gülgün no puede quitarse de la cabeza el desprecio con el que Halis trató siempre a su marido. Llorando, le ha recordado a su hijo que el abuelo nunca quiso a Orhan en la empresa, ni en la casa, ni siquiera quería ver a su propio hijo a la cara. “Tu abuelo no pensaba en tu padre nunca. ¿Pensará en él ahora?”, ha preguntado muy enfadada.
La mujer ha recordado que ya no queda nadie más. Primero fue Fuat y ahora Orhan; la familia se está desintegrando por culpa de unas normas que solo traen muerte. “Maldigo la tradición, el respeto y las costumbres. ¿A cuántos más nos va a llevar a la tumba?”, ha gritado, aterrada por la posibilidad de que Ferit sea el siguiente.
El esposo de Seyran, viendo a su madre en ese estado, ha intentado ser su pilar. Le ha prometido que no dejará que el dolor los hunda y que se encargará de que los culpables paguen por lo que han hecho. “No olvidaremos nada. Se lo haremos pagar”, ha dicho, dejando claro que el tiempo de las lamentaciones se ha acabado y que ahora empieza el de la venganza.
Mientras lo abrazaba, Gülgün le ha suplicado a su hijo que no permita que Halis lo anule como hizo con su padre y con su hermano. Sabe que Ferit es lo único que le queda y el miedo a perderlo la está matando por dentro. “No dejes que te aplaste. Estamos solos los dos, ¿lo ves?”, le ha advertido.
Pero Ferit ya no es el mismo. Le ha asegurado que no volverá a arriesgar su vida ni la de sus seres queridos por nadie. “No confiaré en nadie más que en mí mismo”, ha afirmado. Gülgün ha encontrado en su hijo la fuerza para seguir respirando, mientras él ha jurado que nadie más volverá a tocar a lo que queda de su familia.
