Capítulo 72
Esme aparece como una gran señora frente a Kazim para anunciar su divorcio y recuperar su dignidad
La madre de Seyran y Suna ha dejado claro que su etapa de sumisión ha terminado para siempre: quiere ser libre y ya no tiene miedo a las amenazas de su marido.
Zerrin ha salido del hospital todavía débil y Kazim la ha llevado a la casa que le regaló. En cuanto han cruzado la puerta, él ha intentado aprovechar el momento para acercarse y prometerle un futuro juntos. Le ha dicho que quiere estar con ella, como si nada de lo ocurrido hubiera tenido consecuencias.
Pero la calma le ha durado poco. Esme se ha presentado por sorpresa y se ha ha topado allí con Ferit, que había ido a hablar con Pelin. Sin temblarle la voz, mirando a Kazim a la cara, le ha dejado claro que ya no va a sufrir por él. “De ahora en adelante, solo sufriré por mis hijas. No sufriré por mí… ¿Quieres saber por qué? Porque gracias a Dios he decidido que me voy a divorciar. Gracias a Dios me libraré de ti”, le ha soltado, recordándole todo lo que aguantó durante años.
Luego, ha señalado su ropa, su maquillaje y su aspecto impecable para darle una lección de realidad a su marido: “¿Esto es lo que querías? ¿Te gusta? Es tan fácil ponérselo como quitárselo… Lo difícil es dedicar toda la vida a un hogar”. Así, ha dejado claro que lo que la destruyó fue él.
Antes de marcharse, Esme ha querido dejar una última bomba. Le ha dicho a Zerrin que si tiene tantas ganas de que la maltraten, la torturen y la insulten, que se quede con Kazim. Y ya mirando a Kazim y a Ferit, ha aclarado el último “malentendido”: ellos no habían ido allí a darle las gracias a nadie en su nombre. “Solo hay que darle las gracias a Dios… porque no me hizo una asesina”, ha soltado.
Y, desafiante, ha rematado: si alguien duda de si debe ser castigada, que coja el teléfono y llame a la policía. Porque si ellos hablan, ella también hablará. Ya no tiene nada que perder.
