En tierra lejana | 31 de marzo
Cihan irrumpe disparando y promete a Fidan que nadie tocará su casa: “Siempre será vuestra”
A pesar de que su madre estaba detrás del plan, Cihan ha dado un golpe en la mesa y le ha jurado a su tía Fidan que esa casa no se toca.
Se ha liado una auténtica batalla campal a las puertas de la mansión de los Albora. Fidan y Sahin se han presentado allí fuera de sí al enterarse de la última jugada de Sadakat: quiere vender su casa a sus espaldas. Los hombres de la entrada les han impedido pasar y los gritos de “¡Malditos seáis!” se han escuchado por todas partes.
A los pocos minutos han llegado Zerrin, Kaya, Nare y Alya en diferentes coches. Justo cuando Sahin estaba pegando a los guardias y amenazaba con prender fuego a la casa antes de verla en otras manos, ha aparecido Cihan disparando al aire.
Fidan no se ha callado y le ha dicho a Cihan la verdad en la cara: Sadakat ha puesto en venta la casa en la que viven para terminar de hundirlos. “¡Cómo podéis estar tan podridos!”, ha gritado rota, exigiendo a su sobrino que diera la cara de una vez.
A pesar de que su madre estaba detrás de todo, Cihan ha reaccionado como jefe de los Albora y ha dejado muy clara su postura. Mirando a su tía a los ojos, le ha jurado que esa casa es y seguirá siendo de ellos, y que nadie va a venderla mientras él mande en la familia. Después ha mandado entrar a Alya y a Nare, intentando bajar la tensión, y ha dejado claro que su palabra está por encima de cualquier movimiento que Sadakat haya querido hacer a escondidas.
Al final, el ambiente se ha calmado un poco cuando Cihan ha prometido llevarle a Fidan las escrituras originales de la casa para que nadie vuelva a tocarla. Pero el daño ya estaba hecho.
