Renacer 26 de enero

La resonancia de Rengin confirma lo peor: un tumor cerebral y el tiempo en su contra

Los resultados dejan a la doctora sin palabras. Harun intenta explicarle lo que han encontrado, pero ella no puede ni escuchar. Solo piensa en Parla y en salir de allí cuanto antes.

Rengin llevaba días encontrándose mal con mareos, desmayos y un cansancio que no se le iba. Harun, cada vez más preocupado, ha insistido en hacerle pruebas y al final le ha hecho una resonancia. En cuanto ha visto la imagen en la pantalla, el cambio en su cara lo decía todo.

El jefe médico le ha pedido que lo acompañara a su despacho para que nadie los interrumpiera. Ya dentro, Harun no ha dado rodeos. Le ha señalado la pantalla del ordenador y Rengin se ha acercado. En cuanto ha visto la imagen, se ha quedado paralizada. No ha hecho falta ninguna explicación: ella también es médica y sabe leer una resonancia.

Harun ha respirado hondo antes de decirlo en voz alta. “Glioblastoma multiforme. Es un tumor cerebral maligno”. Rengin ha seguido mirando la pantalla, sin pestañear. Como ginecóloga, ha dado muchas noticias difíciles, pero nunca pensó que tendría que enfrentarse a la suya. Sabe perfectamente lo que significa: es agresivo, es letal y el tiempo juega en su contra.

El médico ha intentado seguir hablando, quizá mencionar tratamientos o posibilidades, pero ella no le ha dejado. El miedo ha empezado a superarla y, de repente, el despacho se le ha hecho pequeño: “Me tengo que ir. Parla me está esperando. Me ha preparado la cena. Muchísimas gracias por preocuparte por mí, adiós”, ha dicho mientras salía de allí sin mirar atrás.