Renacer 26 de enero

¡Noche caótica! Rengin se desmaya mientras Seren llega con la policía para llevarse a sus hijos

Una noche donde los sueños de unos y las derrotas de otros nos recuerdan, como dice Bahar, que la vida es un suspiro que no debemos malgastar.

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Rengin ha llegado a casa para cenar con su hija, intentando que todo pareciera normal. Parla le había preparado una sorpresa: había invitado también a Çağlar. Los tres se han sentado a la mesa para probar la lasaña que con tanto cariño había preparado.

En mitad de la cena, Rengin se ha levantado de repente. “Perdón, voy a lavarme las manos. Se me había olvidado”, ha dicho. Apenas ha dado unos pasos cuando se ha desplomado en el suelo.

Parla ha entrado en pánico. “¿Está bien? ¿Qué le pasa?”, ha gritado, sin saber qué hacer. Çağlar se ha agachado enseguida para ayudarla, intentando que la doctora reaccionara.

Lo peor es que ella ya lo sabe. Esa misma tarde ha descubierto que tiene un tumor cerebral y que el tiempo juega en su contra. En el hospital, Harun se lo ha contado a Çağla y, en cuanto lo ha escuchado, la dermatóloga se ha derrumbado, incapaz de asimilarlo.

Mientras tanto, a varios kilómetros de allí, la policía ha llegado a casa de Maral acompañada por Seren. Uras se había llevado a los niños allí a la fuerza. Seren, recién divorciada y con la rabia aún a flor de piel, ha exigido que se los devolvieran, dejando claro que no iba a permitir que Uras siguiera saltándose las normas.

Y mientras todo ocurría, Bahar nos ha regalado una hermosa reflexión sobre lo breve que es la vida y lo poco que lo recordamos: “La gente lo olvida. Todos los seres humanos sabemos que vamos a morir algún día, pero lo olvidamos a diario. Quizá precisamente por eso encontramos la fuerza para seguir adelante. Nos vemos envueltos en peleas, ambiciones, conflictos, derrotas, en amores y en sueños imposibles sobre el futuro”.

En su pensamiento, Bahar lo ha dicho claro: “Y cuando llega el día y ya no podemos escapar de esa realidad, solo queda una pregunta: ¿he vivido mi vida, la única que tenía, como debía vivirla?”

Mientras esas palabras resonaban, se ha visto a Bahar y a Evren en quirófano, después del parto de los quintillizos. Los dos se han mirado con amor, conscientes de que, pese a todo, han salvado cinco vidas.