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Vecinos contra jugadores de petanca en Calafell: "Si hay 130 firmas, es porque, de alguna manera, estáis en el lugar equivocado"
Los vecinos de Calafell tienen una disputa tras la habilitación de una zona para jugar a la petanca cerca de viviendas. Algunos consideran que molesta y hace ruido.
La instalación de una zona de petanca en 2023 cerca de varias viviendas de Calafell, en Tarragona, ha generado un conflicto entre parte del vecindario y los jugadores que utilizan las pistas. Algunos residentes denuncian que el ruido les impide vivir con tranquilidad. Juan Antonio, uno de los vecinos, asegura que han presentado varias instancias ante el Ayuntamiento para conocer por qué se habilitó esta zona y afirma: "Hemos recogido 130 firmas de todo el vecindario y alrededor".
Por su parte, Manoli, jugadora de petanca, niega que exista una confrontación entre ambos colectivos. "En absoluto hay una guerra" y "aquí no han habido peleas ni discusiones", sostiene. La jugadora también denuncia que "desde el año pasado nos ponen silicona en la cerradura" del espacio donde guardan el material de juego. Ante estas acusaciones, Juan Antonio pregunta: "¿Podéis culparnos a nosotros?", a lo que Manoli responde: "Nosotros no culpamos a nadie".
La ubicación de las pistas es uno de los principales puntos de desacuerdo. Juan Antonio sostiene que "si hay 130 firmas es porque algunas personas piensan como nosotros, que de alguna manera estáis en el lugar equivocado". Manoli recuerda que fue el Ayuntamiento quien situó a los jugadores en esa zona y que solo la administración puede decidir si tienen que irse o no. Además, denuncia otros actos incívicos: "Nosotros hemos visto que ponen caca debajo del asiento y echan piedras en las pistas", por lo que, afirma, "nosotros no queremos todo esto". Juan Antonio, por su parte, asegura que el más perjudicado es el presidente de la comunidad, ya que, al tener perros, algunas personas creen que las "cacas las pone él".
No todos los vecinos comparten las quejas contra los petanqueros. Mónica, residente de la zona, respalda a los jugadores y asegura que no tiene ningún problema con ellos. El conflicto mantiene enfrentadas dos posturas: la de quienes reclaman tranquilidad y consideran que las pistas están mal ubicadas y la de los jugadores, que defienden su espacio y denuncian los actos que, según aseguran, están sufriendo. En lo que ambas partes coinciden es en que la decisión sobre el futuro de las pistas corresponde al Ayuntamiento de Calafell.