Nos lo cuenta

Noemí descubrió que tenía autismo con 35 años: "Lo que me pasaba a mí no era lo que yo había oído hablar sobre el autismo"

Mientras descubría cómo cuidar a un hijo con espectro autista, Noemí se reconoció en varias facetas del trastorno. Un diagnóstico tardío con el que convivió 35 años sin saberlo.

Criar a un hijo con trastorno del espectro autista no es fácil y Noemí lo sabe. Cuando su hijo Mateo apenas tenía un año y medio, recibió el diagnóstico con el que tendría que aprender a convivir, sin saber que ella misma lo padecía desde muy joven.

Al investigar sobre el trastorno del espectro autista para ayudar a su hijo, se reconoció en muchos aspectos. Sensaciones que la habían acompañado desde niña como la necesidad de aislarse o las dificultades para relacionarse empezaban a cobrar sentido y es con 35 años cuando recibe su propio diagnóstico.

"Lo que me pasaba a mí no era lo que yo había oído hablar sobre el autismo", confiesa, "tenemos muy estigmatizado el autismo". Según nos cuenta, siempre pensó en el autismo como algo extremo, pero advierte que su caso es algo intermedio, algo muy común en mujeres.

A raíz de investigar en el perfil de una mujer que divulgaba información sobre el autismo, detectó unos patrones que luego se confirmaron. "Desde que era pequeña, pensé que mi realidad era la de todo el mundo", afirma, "a mí, por ejemplo, todo lo social me produce agotamiento físico".

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Como Noemí, muchos adultos reciben diagnósticos tardíos que les cambian la vida. Diagnósticos que les hacen entenderse y empezar de cero.

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