Hablamos con él
Alberto Álvarez, el torero que cayó en una trituradora, recuerda el accidente: "Solo me acordaba de mi hija"
Hace nueve días, el torero caía en una trituradora por accidente. Por suerte, los médicos lograron evitar la amputación, pero las cuchillas le destrozaron los músculos y los nervios, arrebatándole la sensibilidad de una de las piernas.
Alberto Álvarez se retiró de los ruedos hace apenas ocho meses, dejando atrás el peligro que conlleva la profesión del torero. Sin embargo, jamás se imaginó que el mayor de los peligros estaría en su propia finca ganadera de Zaragoza, en la que caía en una trituradora de pienso mientras cuidaba de sus animales.
La máquina le absorbió con fuerza y las cuchillas le destrozaron los músculos y los nervios de las piernas. El torero logró salir sin ayuda y, tras una delicada operación, lograron salvarle las piernas, aunque no sin secuelas.
Nueve días después del accidente, Alberto Álvarez sale de la UCI y recuerda uno de los momentos más complicados de su vida. Un accidente que, según nos cuenta, ha sido más difícil a nivel psicológico que físico.
"Es una imagen que es muy difícil de digerir porque ves la muerte muy cerca", afirma, "cada vez que veía una foto de mi niña, lloraba". Según nos cuenta, aún recuerda con claridad la imagen de sus piernas cortadas y cómo trataba de subir, mientras la máquina le engullía: "No perdí el conocimiento en ningún momento, perdí 10 litros de sangre".
Alberto confiesa que lo que le ayudó a salir adelante, tanto en el momento del accidente, como en la recuperación, fue su hija. "Solo me acordaba de mi hija, no quería cerrar los ojos para nada", asegura.
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Es precisamente el hecho de poder seguir disfrutando de ella y de su mujer, Verónica, lo que le ha hecho cambiar la mentalidad y disfrutar de estar vivo. "Me siento tan afortunado que me da igual no sentir la pierna", advierte. Un accidente que le ha permitido volver a vivir.
