DESCUBRE Y MOTÍVATE
Algunas personas abandonan el deporte o el ejercicio físico por no haber encontrado la actividad que los motiva. Aquí tienes una serie de recomendaciones de actividades deportivas diferentes, en función de los gustos y la personalidad de cada uno.
Elegir un deporte, a veces no resulta tan sencillo como pueda parecer. Frecuentemente, durante la infancia elegimos los deportes a los que se apuntan nuestros amigos y amigas, lo que en la edad adulta se traduce en indiferencia hacia cualquier actividad. No haber descubierto qué tipo de ejercicio nos gusta, o que simplemente perder la rutina por falta de equipo, derivará inevitablemente en su abandono.
Para solventarlo, y practicar deporte a cualquier edad, la mejor opción es elegir en función de nuestros gustos y nuestra forma de ser. Os recomiendo algunos deportes en función de la personalidad y los gustos de cada persona.
Hacer deporte no implica siempre competir. Podemos practicarlo con otros objetivos como divertirnos, cuidar nuestra salud o socializar. De hecho, para algunas personas tener que competir es el principal motivo de rechazo.
Por suerte, muchas alternativas nos permiten disfrutar del ejercicio físico sin tener que vencer a otros. Por ejemplo, la marcha nórdica, que consiste en caminar con bastones específicamente diseñados para esta actividad, permitiendo mejorar la condición física, fortalecer los músculos y quemar más calorías de las que gastamos simplemente caminando.
Si te inclinas por un ejercicio que puedas realizar en la sala de un gimnasio, tal vez sea el momento de probar la sala de musculación con peso libre o con máquinas, o encontrar tu lugar en alguna de las clases colectivas que se ofertan como entrenamiento.
Además, existen muchos deportes que, aunque puedan entrenarse como competición, también pueden formar parte de otro tipo de objetivos. Algunos ejemplos son correr, montar en bici o nadar de forma individual, disfrutando de la actividad sin tener que compararnos con otras personas. Practicar este tipo de actividad no nos obliga a apuntarnos a carreras o competiciones.
Para los más aventureros, lo ideal es recurrir a entornos naturales que nos aporten esa incertidumbre inherente al medio. No consiste en arriesgar nuestro físico, sino en realizar actividades que liberan adrenalina en un entorno natural, siempre con unos mínimos de control.
Es imprescindible contar con las medidas de seguridad necesarias, acudiendo a profesionales que nos ayuden a practicarlo sin riesgos reales. Algunos ejemplos con gran número de seguidores son el descenso de barrancos, esquí, snow, paracaidismo, escalada o surf.
Un deporte de riesgo menos conocido y muy divertido es el hydrospeed. Consiste en descender por aguas bravas con ayuda de una tabla flotante que, además de favorecer el desplazamiento, te protege de las rocas. Para practicarlo es necesario, eso sí, disponer de un mínimo de condición física y hacerlo con un neopreno acolchado y casco. Es motivador y se libera mucha adrenalina, pero hay que tener en cuenta los riesgos y minimizar posibles accidentes. Por ello, con frecuencia se realiza con la asistencia de una empresa especializada.
Hay a quienes les encanta la acción, pero también a quien les aterroriza y buscan todo lo contrario. Aquellas personas que necesitan actividades más pausadas y tranquilas pueden optar por deportes como senderismo, yoga, pilates o taichí. Actividades que nos transmiten tranquilidad y, a ser posible, se practican en entornos al aire libre que suman paz interior. Las actividades en entornos naturales facilitan que nuestro estado emocional sea equilibrado.
En muchas ocasiones, elegimos un deporte por hacer equipo y socializar. De hecho, las personas que practican ese tipo de ejercicio tienen una mayor adherencia, porque el grupo te contagia y te invita a seguir.
Dentro de esta categoría se incluyen los tradicionales deportes de equipo que todos conocemos, como el baloncesto, el fútbol o el voleibol. Sin embargo, tienen el inconveniente de que, a medida que cumplimos años, es más complicado juntar a un grupo de amigos suficiente para hacer equipo y poder practicarlo. Por ello sería interesante buscar otras opciones con menos participantes como tenis, pádel, piragüismo o kayak. Son deportes en los que necesitamos trabajar en equipo para poder conseguir el objetivo, pero tan solo necesitas engañar a alguien más para quedar.
Otra opción menos conocida es el rogaine. Se trata de una modalidad de carreras de orientación en las que cada equipo tiene que conseguir la máxima puntuación posible en un tiempo limitado. Para practicarlo te entregan mapa y brújula y cada equipo actúa de forma independiente, es decir, no hay un orden para conseguir las puntuaciones.
Si prefieres opciones más sencillas, puedes inscribirte en centros de entrenamiento tipo boutique, con actividades que incentiven este tipo de entrenamiento. De este modo, no será necesario que tú mismo busques un grupo de amigos, sino que las clases estarán orientadas a trabajar en equipo, con todos los usuarios que ya están apuntados, aunque al inicio no les conozcas.