CIFRAS ALARMANTES
Hablar del abuso sexual infantil (ASI) nunca es fácil. Como padres y madres solemos pensar que es un peligro lejano a nuestro entorno, algo que ocurre en otros lugares, pero la realidad es que ningún ambiente está exento.
El abuso sexual infantil suele pasar desapercibido porque se esconde detrás del silencio. Muchas veces, la persona que agrede obliga al niño o la niña a callar, pero en otras ocasiones son ellos mismos quienes deciden guardar el secreto. Puede ser por miedo, por vergüenza, o incluso por lealtad hacia la persona agresora, que con frecuencia es alguien muy cercano a la familia. Todo esto hace que sea tan difícil de detectar y tan importante que los adultos estemos atentos a las señales.
La buena noticia es que la prevención es clave para evitar el ASI y empieza en casa: con información clara, con una comunicación abierta y temprana con nuestros hijos e hijas y conociendo las señales de alerta que pueden ayudarnos a protegerlos.
En España, los estudios señalan que entre un 10% y un 20% de las personas han sufrido algún tipo de abuso sexual durante su infancia. Un informe reciente ha estimado que cerca de 65.000 menores cada año padecen abusos sexuales, abarcando situaciones dentro del hogar, en el entorno educativo, extraescolar, así como en espacios públicos y digitales.
Según datos del Ministerio de Igualdad, alrededor del 75% de los agresores son personas del entorno cercano a la víctima: familiares o conocidos. En cuanto al lugar donde sucede el abuso, el domicilio del menor es el más frecuente en aproximadamente un tercio de los casos, seguido por la casa del agresor.
Además, el ámbito escolar y actividades extraescolares, aunque son menos frecuentes que el familiar, no son excepcionales: en varios estudios se observan casos que ocurren durante el tiempo en colegios, campamentos o espacios de ocio supervisados.
La prevención es clave. Siempre que se inicie una educación afectivo-sexual en casa desde bien temprano adaptando el lenguaje a la comprensión de cada niño y sin considerarlo un tema tabú o vergonzoso.
La educación sexual empieza en casa y va mucho más allá de hablar del cuerpo o de la reproducción. Se trata también de enseñar a nuestros hijos a reconocer y expresar sus emociones, a respetar su propio cuerpo y el de los demás, a identificar lo que les hace sentir cómodos o incómodos, y a poner límites.
Hablar con naturalidad sobre estos temas les da seguridad y confianza para contar si alguna vez se encuentran en una situación de riesgo. Como madres y padres, somos sus principales referentes y la mejor herramienta de prevención es acompañarlos con cariño, respeto y claridad.
A continuación os dejo unas reglas de oro para saber cómo tratar este tema con vuestros hijos, en la medida que su edad lo permita:
1. Las partes íntimasson privadas. Las partes que cubre tu bañador o ropa interior son privadas. Nadie debe tocarte ahí si tú no quieres. Hay personas que deberán tocarte ahí para limpiarte o curarte. Pero si lo hacen de un modo que te hace sentir asco o vergüenza, díselo a una persona adulta en la que confíes. Debéis enseñarles el nombre correcto de sus partes íntimas para que puedan expresarse con claridad evitando diminutivos o "motes cariñosos".
2. Tu cuerpo te pertenece. Nadie puede tocarte, acariciarte o besarte si tú no quieres. No, significa no. Deben saber que un abuso puede venir tanto de personas conocidas como de desconocidas.
3. Los secretos no nos hacen sentir mal. Si tienes un secreto con alguien y ese secreto te hace sentir mal, debes compartirlo con otra persona adulta que te pueda ayudar. No puede pasarte nada malo ni nadie va a regañarte por contar un secreto que te hace sentir mal, incómodo o avergonzado.
Hay algunos signos que pueden alertarnos de que un niño o una niña está sufriendo abuso sexual, aunque no siempre son claros a no ser que dejen secuelas físicas. Lo más importante es estar atentos a los cambios en su comportamiento:
Si sospechas o descubres que tu hijo o hija ha sufrido abuso: