ASÍ SE DIAGNOSTICA
Liquen vulvar: qué es, cuáles son sus síntomas y cómo se trata
No todo lo que ocurre en la vagina es una infección de transmisión sexual. Te explicamos qué es el liquen vulvar y cómo controlar las molestias.
Cuando aparece una alteración o anomalía en la piel de la zona íntima, lo habitual es pensar en una enfermedad de transmisión sexual (ETS), pero no siempre es la causa. El liquen vulvar, especialmente frecuente durante la menopausia, es una dermatosis que suele afectar al área de los genitales externos y, en ocasiones, a la región perianal. Según los expertos de Dexeus Mujer, provoca picor intenso, cambios en la coloración y textura de la piel, y un malestar significativo que impacta en la calidad de vida de quienes lo padecen.
Esta patología afecta aproximadamente a una de cada 300 o 1.000 mujeres y existen tres variantes principales según sus características:
- Liquen simple: Dermatosis crónica originada por el rascado o el roce repetitivo de la piel vulvar.
- Liquen escleroso: Enfermedad inflamatoria crónica de origen desconocido que provoca el adelgazamiento y fragilidad del tejido.
- Liquen plano: Tipo de dermatosis inflamatoria crónica, también de causa indeterminada, que altera la mucosa vulvar.
Síntomas y diagnóstico
Aunque hasta hace unos años era una patología poco comprendida, hoy en día se conoce en profundidad y es posible lograr un excelente control de los síntomas con el abordaje adecuado. El problema principal es que suele tardarse en diagnosticar debido a que sus síntomas iniciales no son muy específicos.
El síntoma predominante es el picor vulvar, que a menudo se acompaña de ardor, escozor o irritación. Si la afección no se trata, la inflamación persistente puede originar molestias durante las relaciones sexuales (dispareunia), aparición de pequeñas fisuras o grietas en la piel y alteración de la sensibilidad en la zona genital. También se pueden detectar cambios anatómicos y estéticos, como manchas irregulares y una piel progresivamente más fina, frágil y delgada.
El diagnóstico se realiza mediante una exploración física clínica, por lo que es recomendable acudir a un centro con un equipo médico especializado en patología vulvar. En determinados casos, el especialista puede considerar necesaria la realización de una biopsia para confirmar el cuadro.
Tratamientos disponibles para frenar la evolución
Hasta donde se sabe actualmente, el liquen vulvar no tiene una cura definitiva, pero sí es posible detener su progresión y controlar los síntomas hasta el punto de permitir una vida cotidiana totalmente normal.
El tratamiento más habitual consiste en la aplicación tópica de corticoides combinada con hidratantes vulvares específicos. En función del perfil de la paciente y la etapa hormonal, también puede pautarse una terapia estrogénica local. Y en los últimos años se han incorporado tratamientos regeneradores de tejido que actúan de forma complementaria para acelerar la recuperación de la mucosa.
¿Es contagioso?
La causa exacta del liquen vulvar no se ha determinado, aunque se contempla un origen multifactorial que aúna componentes genéticos, hormonales e inmunológicos. De hecho, existe cierta predisposición familiar entre madres e hijas o hermanas, y en diversas ocasiones se vincula con otras patologías autoinmunes.
Es fundamental recalcar que no se trata de una enfermedad contagiosa. Al ser una dermatosis inflamatoria y no una infección, no se transmite por contacto físico, relaciones sexuales ni por compartir elementos de higiene personal como toallas.