GUÍA DE UN PROFESIONAL
Es común escuchar recomendaciones a las mujeres embarazadas, incluso procedentes de médicos y matronas, sobre no coger peso y llevar una vida lo más relajada posible. Estos consejos no tienen fundamento científico, y de hecho podrían suponer un perjuicio.
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, American College Of Obstetricians and Gynecologists) pauta realizar 150 minutos a la semana de ejercicio aeróbico de intensidad media, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que, además de este ejercicio cardiovascular, las futuras madres deberían realizar entrenamiento específico para el fortalecimiento muscular. En ningún momento se especifica que solo se pueda caminar, hacer pilates, natación y, ni mucho menos, evitar coger peso.
El ejercicio físico durante el embarazo es positivo, tanto para la futura mamá como para el bebé. Es especialmente aconsejable si la persona ya entrena antes del embarazo, pero en cualquier caso es necesario el consentimiento de un obstetra y dejarse asesorar por un entrenador o entrenadora que domine la materia.
Antes de ver qué ejercicios nos convienen, necesitamos conocer algunos cambios que se producen en el cuerpo durante este periodo. Uno de los más destacables es el cambio del centro de gravedad: el punto de nuestro cuerpo por el que pasan todas las fuerzas y que determina el equilibrio.
A medida que la tripa va cogiendo volumen, el centro de gravedad se va desplazando hacia delante. De este modo, todos los músculos de la parte posterior de nuestro cuerpo se ven en la obligación de hacer un mayor esfuerzo para encontrar el equilibrio: espalda, zona lumbar, glúteo, isquiotibiales... Y este es uno de los motivos por los que los dolores lumbares son tan frecuentes durante el embarazo.
El entrenamiento tiene que ser completo y poner en movimiento tanto los músculos de la parte superior de nuestro cuerpo, como de los miembros inferiores. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta los cambios comentados y ejercitar más los músculos de la espalda, glúteos, isquiotibiales y lumbares. Es decir, hay que entrenar más la parte posterior que la anterior de nuestro cuerpo.
Algunos de los ejercicios más recomendados son:
Dependiendo del tipo de entrenamiento y semana de embarazo en la que te encuentres, los ejercicios pueden ser o no recomendables, o incluso ser contraindicados. Algunos de los que implican mayor riesgo son estos:
Caerse es uno de los accidentes más graves que se pueden sufrir durante el embarazo, porque el impacto puede provocar un aborto.
En los dos primeros trimestres, el peso del bebé no es alto, pero en el último trimestre el riesgo de estos ejercicios es elevado.
Seleccionar los ejercicios ideales puede ser delicado porque depende de la semana de embarazo, de la experiencia previa en entrenamiento, de posibles contraindicaciones en el camino, etc.
Quédate con la idea de entrenar más los músculos de la parte posterior y evitar los ejercicios contraindicados. A ser posible, ponte en contacto con un entrenador que te guíe en este proceso.
No existen motivos para tener miedo a entrenar durante el embarazo, pero sí es necesario entender que no es positivo cualquier ejercicio y menos en cualquiera de las semanas de gestación.