¿QUÉ DICE EL MEDICO?
El mal uso de los medicamentos puede llevarnos a desarrollar resistencia a los antibióticos, algo muy peligroso para nuestra salud. Como farmacéutica, lo veo habitualmente en la farmacia. Te dejo algunos consejos para evitar que los antibióticos dejen de hacerte efecto.
Cuando hablamos de resistencia a los antibióticos, que es cada vez más frecuente, nos referimos a la capacidad que desarrollan algunas bacterias para sobrevivir, a pesar de estar en tratamiento con antibióticos, que antes eran eficaces para eliminarlas.
En resumen, los antibióticos dejan de funcionar con algunas bacterias, ya que estas se vuelven resistentes a su acción. Cuando esto ocurre, se suele hacer un antibiograma en el cual se realiza un aislamiento en el laboratorio de la bacteria que está causando la infección mediante la recogida de muestras procedentes de:
En esta placa de cultivo se ponen varios antibióticos y la bacteria muestra su reacción a ellos. Con esto podemos seleccionar el antibiótico adecuado y tratar la infección de forma más directa. Esto ocurre muy frecuentemente con las infecciones de orina.
La resistencia aparece principalmente por el uso inadecuado o excesivo de antibióticos. Las conductas más comunes y más perjudiciales para nuestra salud respecto al uso de medicamentos son:
Las bacterias pueden:
A nivel hospitalario existen varias opciones:
Cuando ningún antibiótico funciona se trata de una emergencia médica grave. En estos casos, los hospitales aplican estrategias avanzadas para intentar controlar la infección y proteger la vida del paciente.
1. Empleo de antibióticos de nueva generación o de último recurso: cuando los antibióticos comunes fallan, se recurren a fármacos más potentes, reservados exclusivamente para estas situaciones. Estos medicamentos suelen tener mayores efectos secundarios y se usan solo en entornos hospitalarios bajo vigilancia estricta.
2. Tratamientos combinados: a veces se utilizan dos o más antibióticos al mismo tiempo para aumentar la eficacia o evitar que las bacterias desarrollen más resistencia. Estas asociaciones se eligen según pruebas de laboratorio (antibiogramas) que determinan los fármacos más adecuados.
3. Terapias alternativas: cuando los antibióticos fallan completamente, los médicos pueden aplicar medidas para controlar la infección y sostener al paciente: