ICONO DE LAS PASARELAS
Tras tres décadas viviendo en Francia, Inés Sastre se ha asentado en España, donde ha vuelto a las pasarelas y recientemente ha recibido el Premio Lifestyle por su impecable trayectoria.
"Aquí estoy, en Madrid, de vuelta. Muy contenta, con una vida muy tranquila, que ya bastante ajetreada la he tenido desde que tengo 12 años". Con esta naturalidad se expresaba Inés Sastre durante la reciente entrega de los Premios Lifestyle. La modelo, que ha pasado los últimos años manteniendo un perfil bajo, ha regresado a España para quedarse y ha aprovechado este reconocimiento a su trayectoria para charlar con los medios sobre su presente y su pasado.
Aunque reconoce que no echa de menos el foco mediático constante que marcó su juventud, Inés sigue siendo uno de los nombres más potentes de la moda española. Su carrera comenzó de forma precoz, protagonizando un anuncio para McDonalds con solo 12 años, pero el verdadero hito llegó a los 20, cuando se convirtió en la primera modelo española en desfilar para Chanel. Aquel fue el inicio de una trayectoria meteórica que la llevó a las pasarelas de Nueva York, París y Milán, además de ser la imagen global del perfume Trésor de Lancôme.
Pese a ser una de las modelos más deseadas del mundo, Inés siempre priorizó sus estudios. En 1989, tras ganar el premio de la agencia Elite, prefirió cursar Filología Francesa en La Sorbona de París antes que aceptar un contrato internacional.
Esta faceta académica explica su opinión sobre la actualidad de nuestra Casa Real. Al preguntarle por la decisión de la princesa Leonor de estudiar en un centro público, la modelo se mostró totalmente a favor: "Me parece fenomenal. Yo también estudié en La Sorbona, que era pública, y era estupenda. Son las mejores".
Tras tres décadas viviendo en París, Inés volvió a España en 2020 junto a su hijo Diego. Actualmente reside entre Madrid y Sotogrande y, aunque disfruta de su tranquilidad, no se ha retirado del todo; recientemente la vimos desfilar en la MBFW Madrid para la firma Simorra tras veinte años sin subirse a una pasarela.
Al recibir su premio por toda una trayectoria, Inés no quiso olvidarse de los suyos: "Se lo dedico a toda la gente que me ha rodeado estos años, porque las cosas no se hacen solas. Se hacen siempre rodeada de amigos y de gente que trabaja cerca tuyo y que también, aunque estén en la sombra, existen". Un camino que define como feliz y lleno de esfuerzo: "Como me gusta mucho mi trabajo, ha sido un camino feliz, aunque lleno de trabajo, pero el trabajo es bueno", concluía la vallisoletana en una noche dedicada a celebrar su legado.