DEBUT COMO ESCRITORA
Alejandra Cortina debuta en la literatura con "Siete maneras de arder", un proyecto nacido de la valentía y el respaldo incondicional de sus padres, Alberto Cortina y Elena Cué, quienes celebran su decisión de priorizar la pasión artística sobre las finanzas.
Hace apenas unos días que Alejandra Cortina ha publicado su primer libro. La hija pequeña de Alberto Cortina, uno de los empresarios más ricos de España, ha dado este paso tan significativo para su trayectoria familiar.
Y es que Alejandra siempre ha luchado por poder diferenciarse en su legado familiar, siendo la literatura y el pensamiento filosófico sus herramientas principales para ello. Y, de aquí, su debut con "Siete maneras de arder", un poemario intelectual.
El pasado 29 de abril Alejandra hizo la presentación pública del libro, presentada y acompañada por Luis Alberto de Cuenca, Manuel Pimentel y Raúl Alonso. "Estoy bastante acompañada, dentro de lo que cabe de los nervios estoy bastante tranquila", afirmó ante la prensa.
Estaba tan bien acompañada que no podían faltar sus padres para apoyarla, Alberto Cortina y Elena Cué. Así pues, en este artículo te contamos todos los detalles del evento y qué papel ha tenido su familia en todo este proceso: de desoír el consejo paterno de estudiar finanzas a desarrollar su pasión por la literatura gótica del siglo XIX.
"El libro se escribió en un momento delicado porque estaba con un cambio de carrera, no sabía qué quería hacer con mi vida, estaba totalmente perdida, quería hacer caso a lo que me decían y seguir los consejos de mi padre, que eran meterme en economía y en business, pero no era lo que a mí me llamaba", ha contado Alejandra.
"Lo que más me inspiró fue cuando fui a los Premios Zenda, que ya había escrito el libro pero todavía estaba un poco insegura", ha confesado la hija de Alberto Cortina. "Todo el mundo me dijo que para ser escritor hay que ser valiente, y mi padre al final también me dijo que en la vida hay que ser valiente", detalla. "Y la verdad es que ha sido la mejor decisión que he hecho, no me arrepiento de nada".
Como no, sus padres, Alberto Cortina y Elena Cué, han sido de las primeras personas en leer el poemario de su hija: "Mi madre y mi padre lo han leído, mi padre fue muy gracioso, dijo que no entendió nada", explica entre risas.
Por lo que hace a su madre, cuenta que "estuvo muy sorprendida y también gracias a ella que lo he podido publicar, a través de un contacto que teníamos y lo pudimos presentar a una editorial".
Por lo que respecta a sus hermanos, Alberto, Pedro y Pelayo, la pequeña de la familia afirma que "están muy impresionados". Alejandra cuenta que su hermano Pedro decía que "tiene mucha gracia", puesto que "tenemos de todo en la familia".
Lo que está claro es que, sus padres, han estado y estarán a su lado en todas las decisiones y caminos que vaya a tomar a lo largo de su vida. "Me apoyan totalmente con la carrera literaria", ha compartido con la prensa. "Encima ya les he comentado que quiero luego estudiar cinematografía y meterme en ese mundo, y están encantados por mí", ha declarado.
Lo que sí ha confesado es que, aunque su madre "está apasionada" con esta nueva carrera literaria, "está un poco estresada por todo el tema mediático". Aunque Alejandra tiene claro que "si quieres ser escritor tienes que darte a conocer". Incluso con esa pequeña preocupación, la escritora ha dejado claro que "sí que me apoyan, lo están haciendo fenomenal".
"Es un recorrido intelectual que he llevado yo para una búsqueda de sentido y que la he plasmado en un libro", explica la joven de 20 años. Y es que se trata de un poemario construido sobre los siete pecados capitales, de ahí su título.
Alejandra conversa con las tradiciones religiosas y culturales cuestionando los límites entre la experiencia personal, el deseo y la moral. "Lo bueno es que no tiene una sola interpretación, es el lector confrontado con el libro y con sus propias creencias", resalta la autora. "Eso es lo que más me gusta de ello, que cada uno puede darle la lectura que quiera", añade.
Y es que esta pieza se sumerge en la esencia del ser humano utilizando los siete pecados capitales como hilo conductor. Más que meras transgresiones éticas, la autora los redefine como territorios del deseo, presentándolos como dimensiones sombrías que conforman nuestra identidad.
Respecto al intrusismo editorial, Alejandra se muestra comprensiva pero reflexiva. Aunque defiende la pluralidad y cree que "todo el mundo debería poder participar" para evitar que el discurso se monopolice, no es ajena a la realidad del sector.
Citando las preocupaciones de autores como Arturo Pérez Reverte, Alejandra reconoce que la cifra de 90.000 libros publicados al año en España es abrumadora y admite que, aunque no se sitúa en un extremo radical, coincide en que debería existir "un pelín de filtro" para preservar el valor de lo que llega a las librerías.
Para ella, la clave está en el talento y la forma. Es decir, si alguien tiene algo que contar y lo hace con una "prosa bonita", su voz es más que bienvenida. La joven abraza el privilegio de haber podido publicar su obra, con la idea de que la literatura debe ser un espacio donde se escuchen muchas voces siempre que exista un compromiso real con la calidad de la escritura.