ESCAPARATE DE ALTA COSTURA
Analizamos la moda y los looks de las invitadas a la boda real de Felipe y Letizia en la Almudena, un enlace histórico que cumple 22 años. De Rania de Jordania a Carolina de Mónaco, todas iban perfectas.
El 22 de mayo de 2004, el entonces príncipe Felipe de Borbón, de 36 años, y Letizia Ortiz Rocasolano, de 31, se unían en matrimonio en la catedral de la Almudena de Madrid ante más de 1.200 invitados. Fue un gran acontecimiento histórico que reunió a representantes de las principales casas reales y a los nombres más ilustres de la aristocracia. Entre ellos, reinas y princesas desplegaron sus mejores galas, convirtiendo el centro de la capital en una auténtica pasarela de alta costura que, a día de hoy, sigue inspirando.
Para la boda de su hijo pequeño, la reina Sofía ejerció de madrina perfecta con un vestido satinado en un sofisticado color champagne, firmado por Margarita Nuez. Elevó el diseño con un impresionante juego de joyas de esmeraldas cuadradas y diamantes. Siguiendo la tradición española para las madrinas, completó el estilismo con la clásica peineta y una mantilla negra de encaje.
Fiel a su estilo único, la infanta Elena optó por un conjunto de tres piezas de clara inspiración goyesca. El diseño, confeccionado por Christian Lacroix, estaba compuesto por chaqueta, chaleco y falda tubo en un favorecedor color salmón lleno de bordados en tono beige. Un collar de perlas, guantes y una mantilla negra remataron su aplaudido look.
La infanta Cristina prefirió alejarse de lo convencional, apostando por una propuesta novedosa pero igualmente elegante. Lució un conjunto firmado por Jesús del Pozo que combinaba un vestido liso en color mostaza con un original abrigo de guipur gris que revelaba el color de fondo. Estaba fantástica gracias a los complementos: una gran pamela, bolso y zapatos a juego con el vestido.
Consagrada como una de las invitadas mejor vestidas de la jornada, la reina de Jordania deslumbró con una rompedora combinación de Givenchy Couture: una sencilla camisa blanca de seda combinada con una falda larga lila, cubierta por una espectacular capa de tul decorada con franjas de encaje. Una lección de elegancia contemporánea.
Como eterna embajadora de Chanel, la princesa de Mónaco no defraudó. Carolina se enfundó en un traje de la maison en azul celeste con una falda larga hasta la rodilla con tablas en el bajo y una chaqueta adornada con pequeños volantes desflecados. Una gran pamela y un bolso a juego completaron este estilismo tan chic.
La entonces princesa de los Países Bajos derrochó dulzura con un delicado vestido de Valentino en gasa con bordados y apliques brillantes. Encima, llevó un abrigo texturizado a juego en rosa empolvado, cerrado en el cuello redondo con un broche en forma de cruz. Su pamela deshilachada y su bolso, con el mismo patrón del vestido, acapararon todas las miradas.
La princesa de Noruega se decantó por una paleta cromática muy similar. Escogió un vestido plisado de largo midi en color rosa empolvado que combinó con una blazer corta y entallada en tono champán. En lugar de la tradicional pamela, Mette-Marit adornó su recogido con unas llamativas plumas que sobresalían de manera muy original.
Quien diga que las bodas reales son sobrias o aburridas es porque no recuerda el vibrante estilismo de la heredera sueca. Victoria de Suecia rompió moldes con un vestido de inspiración oriental en un llamativo color naranja chillón, un tono vitaminado poco habitual en los protocolos reales que defendió con absoluta seguridad.
La esposa de Pablo de Grecia, primo del rey Felipe VI, demostró que se puede ser la invitada premamá perfecta. Embarazada en ese momento, confió en Valentino para lucir un vestido rosa pálido de corte imperio, ajustado con una cinta bajo el pecho, y un abrigo gris con destellos plateados. Completó el sofisticado conjunto con perlas y una vistosa pamela adornada con plumas.
La modelo acudió al enlace del brazo de su entonces pareja, Beltrán Gómez-Acebo. Haciendo gala de su estilo innovador, Laura Ponte se atrevió con un vestido de estampado retro firmado por Miguel Palacio y cerrado con un broche dorado. Los toques maestros de su look fueron unas medias negras tupidas y un original tocado con redecilla y flores. Un estilismo que sigue siendo pura inspiración.
¿Con qué outfit te quedas?