BODAS DE CRISTAL

15 años de la boda de Alberto y Charlene de Mónaco: el traje azul, el vestido de Armani y lágrimas en el altar

Se cumplen 15 años de la boda de Alberto y Charlene de Mónaco. Analizamos los impresionantes vestidos de la novia, los detalles del banquete y los rumores que casi empañan el "sí, quiero".

Hoy se cumplen 15 años del día en que Mónaco celebró la que fue considerada "la mayor fiesta en 55 años": la boda de Alberto y Charlene de Mónaco. Un día histórico, pues en el Principado no se vivía un enlace de tal importancia desde la mítica unión de Raniero y Grace Kelly, en 1956.

Aquel festejo -que se alargó durante tres días consecutivos- tuvo tanto matrimonio civil como ceremonia religiosa. ¿El precio total? Superó los 45 millones de euros.

Boda del príncipe Alberto II de Mónaco y Charlene Wittstock | Gtres

La boda civil

El 1 de julio de 2011 se celebró el enlace civil en el Salón del Trono del Palacio del Príncipe de Mónaco. Para este acto más íntimo, al que "solo" asistieron 80 personas, Charlene se enfundó un dos piezas azul celeste de Akris, su firma favorita. Este conjunto tan elegante guardaba un secreto que fascinó al mundo de la moda: lo que a primera vista parecía una falda larga era en realidad un favorecedor pantalón pata de elefante.

Completó el look recogiendo su melena en un moño bajo muy limpio y luciendo unos pendientes muy discretos. Con este atuendo, Charlene estaba radiante, pues el color realzaba su piel ligeramente bronceada; un tono perfecto para el verano que fue bautizado rápidamente por la prensa como "azul Charlene".

Boda del príncipe Alberto II de Mónaco y Charlene Wittstock | Gtres

La celebración religiosa

Al día siguiente llegó el rito católico en el patio principal del Palacio Grimaldi, que fue transformado para la ocasión en una imponente iglesia al aire libre. Allí el listado de invitados se amplió notablemente, contando con la presencia de multitud de jefes de Estado, estrellas de Hollywood y familias de la realeza europea, como los príncipes Haakon y Mette-Marit de Noruega. Un total de 3.500 asistentes, de los cuales solo 850 entraron al interior del palacio.

Boda del príncipe Alberto II de Mónaco y Charlene Wittstock | Gtres

Para la gran ceremonia religiosa, la nadadora sudafricana deslumbró con un espectacular diseño de alta costura de Giorgio Armani. Un vestido blanco roto de cuerpo entallado, falda recta -que acababa en cola- y escote bardot, confeccionado en seda con acabado satinado. A este discreto y clásico vestido se le añadió fantasía gracias a los más de 40.000 cristales de Swarovski y 20.000 lágrimas de nácar que se le bordaron. Una auténtica obra de arte que remató con un velo de tul de varios metros y que requirió más de 2.500 horas de trabajo.

Boda del príncipe Alberto II de Mónaco y Charlene Wittstock | Gtres

Sin embargo, la novia prescindió de la tiara. Charlene complementó su estilismo con un moño bajo peinado con volumen, decorado con un broche floral de diamantes y cristales de Swarovski. Como suele ser habitual en las bodas de los Grimaldi, prefirió no lucir ninguna corona.

Boda del príncipe Alberto II de Mónaco y Charlene Wittstock | Gtres

Las lágrimas de la novia y los rumores de fuga

A pesar de todo el glamour de la boda, los días previos no fueron fáciles para Charlene. La prensa internacional se hizo eco de unos fuertes rumores que aseguraban que la futura princesa había intentado marcharse del país por unas supuestas desavenencias con el príncipe. Según informaron en su día medios como el Daily Mail, la supuesta fuga se debía al descubrimiento de un supuesto tercer hijo ilegítimo de Alberto.

Aunque el Palacio Grimaldi desmintió la información de inmediato de forma tajante, la tensión flotaba en el ambiente el día de la boda. Por eso, el momento más comentado ocurrió en la capilla de Santa Devota. Al ir a depositar su ramo de novia, Charlene no pudo aguantar más la presión y rompió a llorar de forma desconsolada. Años después, la propia princesa aclararía que no eran lágrimas de tristeza, sino el resultado del enorme estrés acumulado por los rumores malintencionados.

Boda del príncipe Alberto II de Mónaco y Charlene Wittstock | Gtres

Quince años después, la pareja celebra sus bodas de cristal junto a sus mellizos, Gabriela y Jaime, demostrando que su unión era mucho más sólida de lo que muchos vaticinaban.