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Ruido cosmético: el exceso de productos en tu skincare que puede estar dañando tu piel

La obsesión por sumar activos y seguir las últimas tendencias de belleza puede acabar saturando la piel. Expertas en dermocosmética explican cómo identificar el ruido cosmético, evitar duplicidades y construir una rutina eficaz sin caer en el exceso.

Mujer haciendo su rutina de skincare Magnific

Nunca habíamos tenido tanta información sobre cosmética al alcance de la mano. Sérums, ácidos, retinoides, antioxidantes, vitaminas, exfoliantes… Las redes sociales han convertido el cuidado de la piel en un gran escaparate de ingredientes y rutinas, pero también han creado un nuevo problema: el exceso.

Las expertas ya hablan de ruido cosmético, una acumulación de productos y activos que puede terminar confundiendo a la piel y a quien la cuida, más que beneficiándola. "Nunca se ha creído que se sabía tanto de cosmética como ahora mismo", apunta la cosmetóloga y creadora de Byoode, Raquel González. Pero saber nombrar un ingrediente no significa necesariamente conocer cómo utilizarlo.

Las diferentes redes sociales han facilitado el acceso a la información, aunque también pueden generar la falsa sensación de que cualquiera puede construir una rutina profesional. En este artículo te contamos qué es el ruido cosmético y qué debes hacer para deshacerte de él.

Mujer mirando reacción en la piel un espejo | Magnific

Demasiada información satura la piel

El llamado ruido cosmético no depende únicamente de cuántos productos haya sobre la estantería. "Una rutina de cuatro pasos puede estar mucho más saturada de activos que otra de siete si reúne exfoliantes, retinoides y fórmulas intensivas en cada uno de ellos", explica González.

El problema aparece cuando se incorporan ingredientes de moda sin tener en cuenta concentraciones, frecuencia de uso o compatibilidades. Un ejemplo sencillo: utilizar un limpiador exfoliante, continuar con un tónico con ácidos y terminar con un sérum renovador puede significar someter a la piel a estímulos muy similares en pocos minutos.

Además, no siempre existe una incompatibilidad directa entre ingredientes. "A veces el problema es la suma de concentraciones o la repetición diaria", señala Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD. Un activo perfectamente tolerado puede dejar de serlo cuando aparece repetido en varios productos de la misma rutina.

Mujer haciendo su rutina de skincare | Magnific

Más activos no mejoran resultados

La lógica de cuanto más, mejor tampoco funciona necesariamente en cosmética. Combinar exfoliantes, antioxidantes y retinoides no garantiza que las manchas, los poros o las arrugas desaparezcan antes. Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica, advierte de que la combinación excesiva puede producir precisamente el efecto contrario.

Tirantez, enrojecimiento o descamación son algunas de las señales de que la piel puede estar recibiendo más estímulos de los que puede gestionar. Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8, recuerda que una barrera cutánea alterada pierde capacidad para retener agua y protegerse frente a las agresiones externas.

Y cuando esa barrera se debilita, incluso ingredientes que antes se toleraban bien pueden empezar a generar molestias. "Puede existir una acumulación de estímulos", explica González, en lugar de una verdadera intolerancia a cada uno de los productos.

Mujer haciendo su rutina de skincare | Magnific

Volver a lo básico

Frente a esta saturación, las expertas defienden recuperar una idea tan sencilla como eficaz: menos puede ser más. La rutina debería comenzar por sus cimientos, con un limpiador y una hidratante adaptados a las necesidades de cada piel.

A partir de ahí pueden incorporarse activos concretos de forma progresiva y, preferiblemente, con asesoramiento profesional. Retinoides para determinados signos de la edad, exfoliantes para tratar pigmentación o falta de luminosidad y vitaminas C y E para aportar protección antioxidante son algunas de las opciones. Y hay un paso que no debería faltar durante el día: el protector solar.

Porque no existe una cifra mágica de productos que determine cuándo una rutina es buena. Puede haber una rutina de dos pasos perfectamente adecuada y otra de ocho que también lo sea. La clave está en que cada producto tenga una función y responda a una necesidad real de la piel. El resto puede ser, simplemente, ruido.